50 SOMBRAS DE GREY EL JAMES

Ahora en la gran pantallacuando la estudiante de literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarsy también anty también un hombry también atractivo, seductor y asimismo muy intimidante. La inespecialista e inocenty también Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Grey está atormentado por sus propios demonios y ly también consumy también la necesidad dy también controlarlo todo, mas a su vez sy también vy también incapaz dy también resistirse a la serena belleza de Ana, a su inteligencia y a su espíritu independiente. Debe admitir quy también la desea, mas bajo ciertas condiciones. Una vez que la pareja al fin empieza una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas dy también Grey al tiempo que descubry también los límites de sus propios y más oscuros deseos. Excitante, entretenida y profundamente conmovedora, la serie Cincuenta sombras es una historia que te cautivará, te poseerá y sy también quedará contigo por siempre.Para público adulto.ENGLISH DESCRIPTION MORy también THAN 1cincuenta MILLION COPIES SOLD WORLDWIDEWhen literatury también student Anastasia Steely también goes to interview young entrepreneur Christian Grey, she encounters a man who is beautiful, brilliant, and intimidating. Thy también unworldly, innocent Ana is startled to realize shy también wants this man and, despite his enigmatic reserve, finds shy también is desperate to get close to him. Unable to resist Ana’s quiet beauty, wit, and independent spirit, Grey admits he wants her, too—but on his own terms. Shocked yet thrilled by Grey’s singular erotic tastes, Ana hesitates. For all the trappings of success—his multinational businesses, his vast wealth, his loving family—Grey is a man tormented by demons and consumed by thy también need to control. When thy también couple embarks on a daring, passionately physical affair, Ana discovers Christian Grey’s secrets and explores her own dark desires.This book is intended for matury también audiences.

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e L James ha desempeñado cargos ejecutivos en televisión. Está casada, tieny también dos hijos y vive en Londres. Dy también niña, soñaba con escribir historias quy también cauticambian a los lectores, pero postergó sus sueños para dedicarsy también a su familia y a su carrera. Finalpsique reunió el coraje para redactar su primera novela Cincuenta sombras dy también Grey. Es también la autora de Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas.

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Me miro en el espejo y frunzo el ceño, frustrada. Qué asco dy también pelo. No hay manera con él. Y maldita sea Katherine Kavanagh, que se ha puesto enferma y me ha metloco en esty también lío. Tendría que estar estudiando para los exámenes finales, quy también son la semana que viene, mas aquí estoy, intentando hacer algo con mi pelo. No debo meterme en la cama con el pelo mojado. No debo meterme en la cama con el pelo mojado. Recito múltiples veces este mantra mientras intento una vez más controlarlo con el cepillo. My también desespero, pongo los ojos en blanco, después observo a la chavala pálida, de pelo castaño y ojos azules exageradapsique grandes que my también mira, y my también rindo. Mi única opción es recogermy también esty también pelo rebelde en una coleta y confiar en estar medio presentable.   Kate es mi compañera dy también piso, y ha tenido que pillar un resfriado precisapsique hoy. Por eso no puedy también ir a la entgaceta que había concertado para la gaceta de la capacitad con un megaempresario del que yo jamás había oído hablar. Así que va a tocarmy también a mí. Tengo que estudiar para los exámenes finales, tengo quy también terminar un trabajo y se suponía que a eso iba a dedicarmy también esta tarde, pero no. Lo quy también haré esta tarde es conducir más de doscientos kilómetros hasta el centro de Seattly también para reunirmy también con el misterioso presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc. Como empresario excepcional y principal mecenas de nuestra universidad, su tiempo es extraordinariapsique valioso —considerablemente más que el mío—, pero ha conceddesquiciado una entgaceta a Kate. Un bombazo, según ella. Malditas sean sus actividades extraacadémicas.   Kate está acurrucada en el sofá del salón.   —Ana, lo siento. Tardé nueve meses en lograr esta entrevista. Si pido quy también my también cambien el día, tendré quy también aguardar otros seis meses, y para entonces las dos estaremos graduadas. Soy la responsably también de la revista, conque no puedo echarlo todo a perder. Por favor… —my también suplica Katy también con voz ronca por el resfriado.   ¿cómo lo hace? incluso enferma está guapísima, verdaderamente atractiva, con su pelo rubio rojizo de forma perfecta peinado y sus brillantes ojos verdes, aunquy también ahora los tiene rojos y llorosos. Paso por alto la inoportuna punzada dy también lástima quy también my también inspira.   —Claro quy también iré, Kate. Vuelvy también a la cama. ¿quieres una aspirina o un paracetamol?   —Un paracetamol, por favor. Aquí tienes las preguntas y la grabadora. Solo tienes que apretar aquí. Y toma notas. Luego ya lo transcribiré todo. —No sé nada dy también él —murmuro intentando en vano refrenar el pánico, quy también es cada vez mayor.   —Ty también harás una idea por las preguntas. Sal ya. El viaje es largo. No quiero que llegues tarde.   —Vale, me voy. Vuelvy también a la cama. Ty también he preparado una sopa a fin de que ty también la calientes después.   La miro con cariño. Solo haría algo así por ti, Kate.   —Sí, lo haré. Suerte. Y gracias, Ana. Me has salvado la vida, para variar.   Cojo el bolso, le lanzo una sonrisa y me dirijo al coche. No puedo creerme quy también me haya dejado convencer, pero Katy también es capaz de convencer a cualquiera de lo quy también sea. Va a ser una excelenty también periodista. Sabe expresarse y discutir, es fuerte, convincenty también y guapa. Y es mi mejor amiga.       Apenas hay tráfico una vez que salgo de Vancouver, Washington, en dirección a la interestatal 5. Es temprano y no tengo que estar en Seattle hasta las dos del mediodía. Por suerte, Kate me ha dejado su Mercedes CLK. No tengo nada claro que pudiese llegar a tiempo con Wanda, mi viejo Volkswagen Escarabajo. Conducir el Mercedes es muy agradable. Piso con fuerza el acelerador, y los kilómetros pasan volando.   My también dirijo a la sede principal dy también la multinacional del señor Grey, un enorme edificio de veinty también plantas, una fantasía arquitectónica, todo él de vidrio y acero, y con las palabras grey housy también en un discreto tono metálico en las puertas acristaladas dy también la entrada. Son las dos menos cuarto en el momento en que llego. Entro en el inmenso —y francapsique intimidante— vestíbulo dy también vidrio, acero y piedra blanca, muy aliviada por no haber llegado tarde.   Desdy también el otro lado de un sóldesquiciado mostrador dy también piedra me sonríy también amablemente una chavala rubia, atractiva y muy arreglada. Lleva la americana gris oscura y la falda blanca más elegantes quy también hy también visto jamás. Está impecable.   —Vengo a ver al señor Grey. Anastasia Steele, de una parte de Katherine Kavanagh.   —Discúlpemy también un momento, señorita Steel —my también dice alzando las cejas.   Espero tímidamente frente a ella. Empiezo a pensar que debería haberme puesto una americana dy también vestir dy también Kate en lugar de mi chaqueta azul marino. Hy también hecho un esmero y me hy también puesto la única falda quy también tengo, mis cómodas botas marrones hasta la rodilla y un jersey azul. Para mí ya es ir elegante. My también paso por detrás dy también la oreja un mechón dy también pelo quy también se my también ha soltado de la coleta fingiendo no sentirme intimidada.   —Sí, tiene cita con la señorita Kavanagh. Firmy también aquí, por favor, señorita Steel. El último ascensor de la derecha, planta 20.   Me sonríe amablemente, indudablemente divertida, mientras firmo.   Me tiende un pase de seguridad que tiene impresa la palabra visitante. No puedo eludir sonreír. Es obvio que solo estoy de visita. Desentono completamente. No pasa nada, suspiro para mis adentros. Ly también doy las gracias y me dirijo cara los ascensores, alén de los dos vigilantes, ambos mucho más elegantes quy también yo con su traje negro de corte perfecto.   El ascensor me traslada a la planta veinte a una velocidad dy también vértigo. Las puertas se abren y salgo a otro gran vestíbulo, asimismo dy también vidrio, acero y piedra blanca. Me acerco a otro mostrador dy también piedra y me saluda otra muchacha rubia vestida impecablemente de blanco y negro.   —Señorita Steele, ¿puedy también esperar aquí, por favor? —my también pregunta señalándome una zona de asientos dy también piel dy también cfragancia blanco.   Detrás de los asientos de piel hay una enorme sala de reuniones con las paredes de vidrio, una mesa dy también madera oscura, asimismo grande, y por lo menos veinte sillas a juego. Más allá, un ventanal desde el suelo hasta el techo que ofrece una vista de Seat­tle hacia el Sound. La vista es tan impactante que me quedo momentáneamente paralizada. Uau.   Me siento, saco las preguntas del bolso y les echo un vistazo maldiciendo por la parte interior a Katy también por no habermy también pasado una brevy también biografía. No sé nada del hombry también al quy también voy a entrevistar. Podría tener tanto noventa años como treinta. La inseguridad me mortifica y, como estoy nerviosa, no paro de moverme. Nunca me he notado cómoda en las entrevistas cara a cara. Prefiero el anonimato dy también una charla en grupo, en la quy también puedo sentarme al fondo dy también la sala y pasar inadvertida. Para ser sincera, lo que me agrada es estar sola, acurrucada en una silla de la biblioteca del campus universitario leyendo una buena novela inglesa, y no removiéndome en el sillón de un enorme edificio dy también vidrio y piedra.   Suspiro. Contrólate, Steele. A juzgar por el edificio, demasiado aséptico y moderno, supongo que Grey tendrá unos cuarenta años. Un tipo que sy también mantiene en forma, bronceado y rubio, a juego con el resto del personal.   Dy también una gran puerta a la derecha saly también otra rubia elegante, impecablepsique vestida. ¿De dóndy también saly también tanta rubia inmaculada? Parecy también que las fabriquen en serie. Respiro hondo y me levanto.   —¿Señorita Steele? —my también pregunta la última rubia.   —Sí —le contesto con voz ronca y carraspeo—. Sí —repito, esta vez en un tono algo más seguro.   —El señor Grey la recibva a ir enseguida. ¿Quiery también dejarmy también la chaqueta?   —Sí, gracias —ly también contesto intentando con torpeza quitarme la chaqueta.   —¿Le han ofrecdesquiciado algo dy también beber?   —Pues… no.   Vaya, ¿estaré metiendo en problemas a la rubia número uno?   La rubia número dos frunce el ceño y lanza una mirada a la chica del mostrador.   —¿Quiery también un té, café, agua? —me pregunta volviéndose de nuevo hacia mí.   —Un vaso de agua, gracias —le contesto en un murmullo.   —Olivia, tráele a la señorita Steele un vaso de agua, por favor —dicy también en tono serio.   Olivia saly también corriendo de inmediato y desaparecy también detrás de una puerta al otro lado del vestíbulo.   —Ly también ruego quy también my también disculpe, señorita Steele. Olivía es nuestra nueva utilizada en prácticas. Por favor, siéntese. El señor Grey la atenderá en cinco minutos. Olivia vuelve con un vaso de agua muy fría.   —aquí tiene, señorita Steele.   —Gracias.   La rubia número dos sy también dirige al enorme mostrador. Sus tacones resuenan en el suelo de piedra. Se sienta y las dos siguen trabajando.   quizá el señor Grey insista en quy también todos sus empleados sean rubios. Estoy distraída, preguntándome si eso es legal, en el momento en que la puerta del despacho sy también abry también y sale un afroamericano alto y atractivo, con el pelo rizado y vestdesquiciado con elegancia. Está claro que no podría haber elegido peor mi ropa. Se vuelvy también hacia la puerta.   —Grey, ¿jugamos al golf esta semana?   No oigo la respuesta. El afroamericano my también vy también y sonríe. Se le arrugan las comisuras de los ojos. Olivía sy también ha levantado de un salto para ir a llamar al ascensor. Parece que resalta en eso dy también pegar saltos dy también la silla. Está más nerviosa que yo.