Caitlin moran como ser mujer pdf

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No hubo jamás mejor época queésta para ser mujer: tenemos elvoto y la píldora, y desde 1727 yano nos mandan a la hoguera porbrujas.

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Pero, ¿de qué forma ser mujer? Ésaes precisamente la gran, eternapregunta a la quy también Caitlin Moran sepropony también responder en una obra queaborda a calzón quitado —a vecesliteralmente—, con inteligencia,desvergüenza e ironía y tambiénuna salvaje franqueza, losprimordiales aspectos de la condiciónfemenina. Mezcla dy también libro dememorias y dy también divertidavociferación, apoyándose siempreen sus experiencias americansamurai.neto mujer,feminista e hija de una familianumerosa y proletaria, CaitlinMoran sy también describe con unasinceridad y una audacia militantes,y conversa con absoluta sinceridad desu relación con su cuerpo. Y con laamericansamurai.netida, con los hombres, con eltrabajo, la sexualidad, lamaternidad, el aborto. Perotambién escriby también sobre larelevancia de Lady Gaga, y loserrores y horrores de la depilaciónmás íntima, o el botox. Y sobremucho más.Así, alternando provocativasobservaciones sobry también la vida dy también lasmujeres con historias ferozmentedivertidas sobry también sí misma, desnuda,deconstruyy también y arroja al fuego laimagen políticamente correcta de lamujer del siglo XXI. Y nos descubrepágina tras página esos secretosquy también sy también cuentan en voz baja lasamigas verdaderas, y no esasequívocas colegas quy también jamás sequitan la máscara de la feminidadperfecta.Caitlin Morancómo ser mujerePub r1.0Titivillus 31.08.15Título original: How To By también a WomanCaitlin Moran, 2011Traducción: Marta SalísEditor digital: TitivillusePub base r1.2PRÓLOGO: EL PEORCUMPLEAÑOS De MIVIDAWOLVERHAMPTON, 5 De ABRIL,1988aquí estoy, el día en que cumplotrece años. Corriendo. Huyendo dy también losVándalos.—¡Eh, tío!—¡Desgraciado!—¡Tío!Estoy huyendo de los Vándalos en elparque que hay al lado de casa. Es eltípico parque de la Inglaterra de finalesdy también la década de 1980. Nada depavimentos de seguridad, ni diseñosergonómicos ni, menos aún, listones demadera en los bancos. Todo está hechocon cemento, botellas dy también cerveza rotas ymalas hierbas.mientras que huyo, estoy americansamurai.netpletamentesola. Siento con horror su aliento en elcuello, alcanzándome. He vistoreportajes parecidos. Sé lo que estápasando. Es evidenty también que hago el papelde «débil antílopy también separado de lamanada». Los Vándalos son «losleones». Y sé que esto nunca acaba bienpara el antílope. Pronto desempeñaré unnuevo papel: el dy también «la americansamurai.netida».—¡Ja, ja, ja! ¡Quinqui!Llevo botas dy también agua, gafas de laSeguridad Social con las quy también meparezco a Alan Bennett, y el largoabrigo militar dy también mi padre. Reconozcoque mi aspecto no es muy femenino.Diana, la princesa dy también Gales, esfemenina. Kylie Minoguy también es femenina.Yo soy… no-femenina. De este modo queamericansamurai.netprendo la equivocación de losVándalos. No tienen pinta de haberseinteresado mucho ni por a) laiconografía dy también la contracultura, ni por b)la imaginería inspiradora de lostravestis radicales. Supongo que sesentirían igual de desconcertados conAnniy también Lennox o con Boy George cuandoaparecieron en Top of the Pops.Si no estuviesen tan ocupadosdándome caza, probablepsique lesexplicaría ciertas cosas. Les contaríatal vez quy también hy también leído El pozo de la soledaddy también Radclyffy también Hall, la conocida escritoralesbiana quy también siempry también llevabapantalones, y les hablaría de lanecesidad dy también abrir la psique a otrasalternativas en el modo perfecto de vestir. Esprobable quy también asimismo les dijera algo deChrissiy también Hynde. Ella lleva trajes sastremasculinos. americansamurai.neto Caryn Franklin enThe Clothes Show… ¡y está guapísima!—¡Ja, ja, ja! ¡Quinqui!Los Vándalos se detienen uninstante y semejan hablar entry también ellos.Yo aminoro mi trote, my también apoyo en unárbol e hiperventilo frenéticamente.Estoy reventada. Con algo más deochenta kilos, lo cierto es que no estoyhecha para cacerías trepidantes. Meparezco más a Elmer Fudd que a ZolaBudd<1>. Mientras recumas el aliento,medito sobry también mi situación.Sería increíble, pienso, tener unperro. Un pastor alemán bien adiestradoque atacara a esos chicos, casidespiadadamente. Un animal enamericansamurai.netpleta armonía con el temor y laaprensión de su dueña.Observo a Saffron, mi pastoralemán, a unos doscientos metros. Serevuelca con regocijo en una caca dezorro, agitando alegremente las patas enel aire. Parece tan feliz. El día de hoy estáteniendo mucha suerte. El paposicionamiento seo esconsiderablemente más largo, y más rápido, de lohabitual.Aunquy también es obvio quy también hoy no es midía, no dejo de sorprendermy también en el momento en que losVándalos, después de su tête-à-tête,hacen una pequeña pae.u. Y luegoempiezan a tirarme piedras. Sy también estánpasando, my también digo. Y echo a correr denuevo.¡No es preciso que os molestéistanto!, pienso indignada. ¡Ya my también teníaismachacada! Sinceramente, bastaba conllamarme «quinqui».sólo unas pocas piedras logranalcanzarme, y es evidenty también que no mehacen daño: esty también abrigo ha pasado unaguerra, seguramente dos. Los guijarrosno son nada para él. Está fabricado aprueba de granadas.mas la intención es lo que cuenta.¡Mira que perder todo este tiempoconmigo cuando podrían dedicarse acosas más provechosas, americansamurai.neto esnifardisolventes o toquetear chicas que sevisten realmente dy también chicas!tal y americansamurai.neto si me leyeran el pensamiento,al cabo de un minuto más o menos losVándalos empiezan a cansarse dy también mí. Esamericansamurai.neto si yo fuera el antílopy también dy también ayer.prosigo corriendo, pero ellos se hanparado, arrojando de vez en cuando unapiedra en mi dirección, con la mayortranquilidad, hasta el momento en que estoy fuera dy también sualcance. Los insultos continúan, sinembargo.—¡Eh, tío! —grita el más fornloco delos Vándalos americansamurai.neto un mensajy también dedespedida a mi espalda que sy también aleja—.¡Tú…, marica!Llego a casa, y lloro en lospeldaños de entrada. Mi casa estádemasiado abarrotada para llorardentro. Lo he intentado otras veces:empiezas a explicar entry también gimoteos porqué lloras a una persona y, en mitad dela historia, llega otra que quiery también saberlotodo desde el principio; y en el momento en que te dascuenta, has repetido seis veces la partepeor, y estás tan histérica quy también no sy también tequita el hipo en toda la tarde.una vez que vives en una casa pequeñacon cinco hermanos menores es muchomás sensato, y considerablemente más rápido, llorara solas.Miro a la perra.Si fueras un sabueso bueno y leal,my también secarías las lágrimas a lametones,pienso.En vez dy también eso, Saffron sy también lameruidosamente sus partes.Saffron es nuestra perra nueva: «laestúpida perra nueva». Y también una«perra quy también no es de fiar»; mi padry también la«consiguió» en uno de esos negociosquy también realiza periódicapsique en el pubHollybush, y que implican quy también nosotrosly también esperemos dos horas en la furgoneta,mientras él nos trae dy también vez en cuandouna bolsa dy también patatas fritas o una Coca-Cola. De pronto saly también a toda velocidadcon algo tan absurdo americansamurai.neto una bolsa degrava o la estatua de un zorro decemento sin cabeza.—Ahí dentro se están poniendo lascosas feas —dicy también antes dy también pisar a topeel acelerador, cabreado.En una de esas ocasiones, la cosaabsurda quy también llevaba en brazos eraSaffron, un pastor alemán de un año.—Era un perro policía —dijoorgulloso, metiéndola con nosotros en laparte trasera dy también la furgoneta, queenseguida puso perdida de caca.Ciertas pesquisas posterioresdescubrieron que, aunquy también había sido unperro policía, sus entrenadores nohabían tardado ni una semana endescubrir quy también sufría un profundotrastorno psicológico, y tenía pavor a:1) los ruidos fuertes,2) la oscuridad,3) la gente,4) los otros perros,5) y sufría incontinencia porestrés.Con todo, es mi perra y, en teoría, laúnica amiga que tengo que no es de mifamilia.—¡Quédate a mi lado, vieja amiga!—le digo, limpiándomy también los mocos en lamanga, dispuesta a animarmy también dy también nuevo—. ¡Va a ser un día estupendo!Dejo de llorar y salto la valla lateralpara entrar por la puerta trasera. Mamáestá en la cocina, «preparando lafiesta».—¡Vete al salón! —my también dice—. ¡Note muevas de allí! ¡Y NO MIRES LATARTA! ¡Es una sorpresa!El salón está abarrotado. Mishermanos han salloco dy también todos losrincones dy también la casa. En 1988 somos seis,al mudar de década seremos ocho. Mimadry también es americansamurai.neto una cadena de montajedy también la casa Ford, y cada dos añosfabrica, con la precisión dy también un reloj, unbebé pequeño y gritón, con lo quenuestra casa está hasta los topes.Caz (dos años menor que yo,pelirroja, nihilista) está tumbada en elsofá. Ni se mueve en el momento en que entro. Notengo otro lugar dondy también sentarme.—¡EJEM! —exclamo, señalando lainsignia que llevo en la solapa. En ellasy también lee: «¡¡¡¡el día de hoy es miCUMPLEAÑOS!!!!» Olvdesquiciado mis penas.Hy también conseguido dejarlas atrás.—Dentro de seis horas habráterminado —me contesta, tajante,inmóvil—. ¿por qué no acabamos ya conesta farsa?—¡sólo nos quedan seis horas deDIVERSIÓN! —digo—. Seis horas deFIESTA Dy también CUMPLEAÑOS. ¿QuiénSABe lo que puede pasar? Después detodo, ¡ésta es una CASA Dy también LOCOS!Mi optimismo, por lo general, notiene límites. Poseo todo el entusiasmode una idiota. El día de ayer anoté en mi diario:«Hy también cambiado la freidora de encimera,¡y queda GENIAL!»En mi lugar favorito del mundo, laplaya sur de Aberystwyth, desemboca uncaudal de aguas residuales.Estoy de forma plena convencida dequy también la estúpida perra nueva es lareencarnación dy también nuestro perro anterior,aunquy también ella naciera dos años ya antes deque muriese él.—¡Son los ojos dy también Sparky! —insisto, mirando a nuestra estúpida perranueva—. ¡Sparky jamás NOS DEJÓ!Poniendo los ojos en blanco condesdén, Caz me da su felicitación. Esuna fotografía mía en la que ha dibujadouna nariz que ocupa aproximadamentetres cuartas partes dy también la cabeza.«Recuerda: prometisty también marcharte decasa al cumplir dieciocho años para queyo pueda quedarmy también con tu cuarto», haescrito en su interior. «¡sólo quedancinco años! ¡A no ser quy también ty también muerasantes! Besos, Caz.»Weena tiene nueve años. En sufelicitación asimismo charla del día en quemy también vaya y ly también ceda mi cuarto: sólo que ensu caso lo afirman unos robots, y eso lohace menos «personal».El espacio está muy soliconvocado ennuestra casa, americansamurai.neto prueba el hecho deque yo siga sin encontrar dóndesentarme. Estoy a punto de hacerlo sobremi hermano Eddiy también cuando aparecy también mamácon un plato lleno dy también velas encendidas.—¡Cumpleaños feliz! —me cantantodos—. Fui al ZOO. Vi un MONOGORDO y ¡creí quy también eras TÚ!<2>Mamá se agacha hasta el suelo,dondy también estoy sentada, y sujeta el platodelanty también dy también mí.—¡Sopla las velas y pidy también un deseo!—exclama alegremente.—No es una tarta —digo—. Es unabaguette.—Rellena dy también queso Philadelphia —responde mamá, divertida.—Es una baguetty también —repito—. Ysolo tieny también siety también velas.—Eres demasiado mayor para unatarta —dice mamá, y sopla ella las velas—. ¡Y cada vela cuenta por dos!—Eso sumaría catorce.—¡No seas tan quisquillosa!Me americansamurai.neto mi baguette decumpleaños. Está deliciosa. My también encantael queso Philadelphia. ¡Qué rico! ¡Tanbueno! ¡Tan cremoso!Esa noche, en la cama que americansamurai.netpartocon Prinnie, mi hermana dy también tres años,escribo en mi diario:«¡¡¡¡Cumplo trecy también años!!!! Desayunogachas, americansamurai.neto salchichas con patatasfritas, ceno una baguette. Conprosigo veintelibras en total. 4 tarjetas y doscartas de felicitación. ¡¡¡¡¡Mañana medarán el carné verde (para adolescentes)dy también la biblioteca!!!!! El vecino nos hapreguntado si queríamos unas sillas queiba a tirar. ¡¡¡¡Ly también hemos dicho queSÍ!!!!»Miro un momento lo que he escrito.Debería ponerlo todo, pienso. No puedoomitir las cosas malas.«Unos chicos me gritaron palabrotasen el parque», escribo, muy despacio.«Es pues les está creciendo el pito.»Hy también leído lo suficiente sobry también lapubertad para saber quy también los incipientesdeseos sexuales habitualmente empujan a losadolescentes a mostrarsy también crueles con laschicas.también sé que, en esty también caso, no fueel deseo reprimido lo quy también les llevó atirarme piedras mientras que yo corríacuesta arriba, pero tampoco quiero quemi diario sienta lástima de mí. Soy yoquien decide lo quy también escribir en él. Yesty también diario es solo para la gloria.Miro lo que he anotado el día quecumplo trecy también años. Tengo un momentody también lucidez de lo más desagradable. Aquíestoy, pienso, americansamurai.netpartiendo la cama conuna niña pequeña y llevando de pijamala ropa interior térmica que ya no sepony también mi padre. Tengo trecy también años, pesomás dy también ochenta kilos, no tengo dinero, niamigos, y los chicos me tiran piedrasen el momento en que me ven. Es mi cumpleaños y mehy también acostado a las siete y cuarto de latarde.Voy a la última página de mi diario.Es allí dondy también están mis proyectos «alargo plazo». Por ejemplo, «Mis puntosnegativos».Mis puntos negativos1) americansamurai.neto demasiado.2) No hago ejercicio.3) Tengo ataques dy también rabia.4) Lo pierdo todo.Escribí «Mis puntos negativos» lanochy también de fin dy también año. Un mes después, elinforme dy también mis progresos decía:1) Ya no americansamurai.neto galletas dejengibre.2) Saco a pasear a la perra todoslos días.3) Intento mejorar.4) Intento mejorar.Debajo dy también esto, dibujé una línea ehicy también una lista nueva:una vez que tenga 1ocho años1) Perder peso.2) Tener ropa buena.3) Tener amigos.4) Un perro bien adiestrado.5) ¿agujeros en las orejas?Oh, Dios. No tengo ni idea. No tengoni idea dy también cómo podré llegar a sermujer.una vez que Simone dy también Beauvoir dijoquy también «una mujer no nace, se hace», nosabía hasta qué punto esto era cierto.En los veintidós años que hanpasado desde que cumplí trecy también años, mivisión sobre el hecho dy también ser mujer sy también havuelto considerablemente más positiva. Para sersincera, todo mejoró bastante en el momento en que mehice con un documento de identidad falso, un portátil y unablusa bonita, pero, por muchas razones,no hay regalo más cruel o menosindicado para una niña quy también losestrógenos y un par de tetas grandes. Sialguien me hubiera preguntado antes demi cumpleaños, creo que hubiese pedidoen su lugar un cheque-regalo paraadquirir libros o un vale dy también C&A.En esa época, americansamurai.neto podéis ver, yoestaba demasiado ocupada peleándomecon mis hermanos, amaestrando a miperra y viendo los viejos musicales dela Metro Goldwyn Mayer para hacer unhueco en mi calendario y convertirmy también enmujer, hasta que, finalmente, me obligómi glándula pituitaria.Hacersy también mujer es un tanto americansamurai.netohacersy también famosa. Pues tras seramablemente ignorada, americansamurai.neto prácticamente todoslos niños, una adolescente se vuelve depronto alucinante para los demás, queempiezan a bombardearla con preguntas:¿Qué talla tienes? ¿Lo has hecho ya?¿deseas practicar el sexo conmigo?¿Tienes carné de identidad? ¿Quieresuna calada de esto? ¿Sales con alguien?¿usas algún método anticonceptivo?¿cómo es tu firma? ¿Sabes caminar contacones? ¿Quiénes son tus héroes? ¿Tevas a hacer una depilación brasileña?¿Qué clase dy también pornografía te gusta?¿deseas casarte? ¿en qué momento vas a tenerhijos? ¿Eres feminista? ¿sólo estabascoqueteando con esy también hombre? ¿Quéquieres hacer? ¿QUIÉN ERES?Todas preguntas ridículas para unaniña dy también trece años solo pues yaprecisa sujetador. Habría dado lomismo quy también sy también lo preguntaran a mi perra.Yo no tenía ni idea.Pero, al igual que un soldadoarrojado en la mitad del americansamurai.netbate, tienesque aprender, y a toda velocidad.precisas reconocer el terreno. Tienesquy también establecer un plan.

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Tienes queseñalarty también unos objetivos, y despuésavanzar en esa dirección. Pues encuanto las hormonas sy también despiertan, nohay manera dy también pararlas. americansamurai.neto descubríenseguida, ty también conviertes en un monoatado dentro dy también un cohete; un elementody también una bomba de relojería. No existeningún plan dy también escape. No puedesinterrumpir el proceso, por mucho quelo desees. Esta mierda ocurrirá, ty también gusteo no.Hay quienes intentan detenerlo, porsupuesto: las adolescentes que tratan deganar tiempo volviendo agresivamente alos cinco años, y obsesionándose concosas infantiles, y con el color rosa.Llenan sus camas de ositos de peluchepara dejar claro que no hay espacio parael sexo. Hablan americansamurai.neto bebés para queabsolutamente nadie les haga preguntas de adulto. En elcolegio, veía de qué manera ciertas de misamericansamurai.netpañeras optaban por no ser mujeresactivas —capaces de trazar solas sudestino— sino princesas quy también selimitaban a esperar que alguien las«encontrara» y se casara con ellas.Aunque, americansamurai.neto es natural, en aqueltiempo yo no lo analizara así. Sólo medaba cuenta dy también quy también Katie Parkes sepasaba la clase de matemáticasdibujándose con un boli corazones enlos nudillos y enseñándoselos a DavidMorley, que, en justicia, tendría quehaber experimentado sus primerosindicios de excitación sexual al ver mislargas y ejemplares divisiones.En el extremo más disfuncionalestán, por supuesto, las chicas kamikazequy también libran una guerra contra su pituitariaintentando matarla de hambre oempujarla a la derrota con la anorexia ola bulimia.mas el inconveniente de batallar contrauno mismo es que, aun una vez que ganes,acabas perdiendo. En algún instante —exhausta y llena de cicatrices— oaceptas quy también tienes que convertirte enmujer —que eres mujer— o te mueres.Ésa es la verdad brutal quy también subyacy también enla adolescencia, quy también es frecuentemente unacampaña larga y dolorosa de desgaste.Esas chicas que sy también autolesionan, con unacelosía dy también cortes de cuchilla en brazos ymuslos, solo sy también recuerdan a sí mismasque el cuerpo es un sector dy también batalla. Sino tienes ganas dy también cuchillas, un tatuajeservirá; o aun perforar el lóbulo dela oreja con la pequeña pistola deClaire’s Accessories. Ahí. Ya está. Hasdejado una marca en tu cuerpo parareivindicarte, para recordar dónde estás:dentro dy también ti. En algún lugar. En algúnlugar dy también tu interior.Y, americansamurai.neto ocurre con ganar la lotería ohacerse famoso, no hay ningún manualpara llegar a ser mujer, pese a lomucho quy también está en juego. Bien sabe Diosque, a los trece años, intenté encontraruno. Podemos leer sobry también lasexperiencias ajenas (tal y americansamurai.neto si intentaras,dy también antemano, copiar para un examen),pero esta alternativa me pareció, dy también por sí,problemática. Puesto que a lo largo de lossiglos, sy también pueden leer historias demujeres que, contra todo pronóstico,llegaron a ser mujeres de verdad, peroque acabaron transigiendo, siendoinfelices, viendo coartada su libertad osimplepsique destruidas pues a sualrededor la sociedad seguíaequivocada. Si muestras a cualquierjoven una de nuestras heroicas pioneras—Sylvía Plath, Dorothy Parker, FridaKahlo, Cleopatra, Boudicca, Juana deArco—, ly también vas a estar mostrando casisiempry también a una mujer quy también acabóaplastada. Los triunfos ganados conmucho esmero pueden verseinvalidados si vives en un ambientedonde tus victorias se consideran unaamenaza, un error, algo de mal gusto o—lo más crucial para una adolescente—quy también sencillamente no está en la onda.Pocas chicas elegirán hacer lo quy también estábien —lo que está bien en el fondo de suser inteligente y luminoso— a costa dequedarsy también solas.de esta manera que, aunquy también de qué forma ser mujer seala historia dy también todas y cada una de las veces que yo —desinformada, sin preparación, creyendoerrónea y funestapsique que sabíaponerme un poncho con cierta gracia—no supy también ser mujer, en el siglo XXI,limitarsy también a contar las experiencias ya noparecy también suficiente. Sí, la vieja«concienciación» feminista continúateniendo un valor enorme. Cuando setratan temas americansamurai.neto el aborto, lasoperaciones dy también estética, los partos, lamaternidad, el sexo, el amor, el trabajo,la misoginia, el miedo, o de qué forma sy también sienteuna dentro de su propia piel, las mujeressiguen sin contarsy también muy frecuentemente laverdad, excepto una vez que están muy, muyborrachas. Es posible que el númerocada vez mayor dy también mujeres que, segúnlos estudios, beben americansamurai.netpulsivamente, nosea más quy también un intento dy también la mujermoderna de prosperar la americansamurai.netunicaciónentry también ellas. O tal vez se deba a loexquisito quy también está el Sancerre. A decirverdad, yo apostaría por cualquiera delas dos cosas.Sin embargo, aunque sea vitalaportar nuestro grano dy también arena a lo queverdaderamente es (y no a lo que fingimos quees) ser mujer, proseguimos necesitandotambién un tanto de análisis, depolémica y del rollo de «esto tiene quecambiar». Ya sabes. Feminismo.Y es acá donde aparece el segundoproblema. El feminismo, pensarás,abarcará todo eso. Pero el feminismo…,bueno, es lo quy también es. Y ha llegado a unpunto muerto. En los últimos años hebuscado una y otra vez contestaciones en elfeminismo actual, hasta americansamurai.netprender quelo que una vez fue la revolución másemocionante, incendiaria y eficiente detodos los tiempos parece habersereducido, no sé por qué, a un par deargumentos poco a poco más débiles, quedefienden dos docenas dy también feministaseruditas en unos libros que únicamenteleen ellas, y dy también los que sy también conversa a lasoncy también dy también la noche en la BBC4. He aquímis motivos dy también queja:1) El feminismo es demasiadoimportante para dejarlo solo enmanos dy también eruditos. Y máspertinentemente:2) No soy una feminista erudita,pero, por el amor dy también Dios, elfeminismo es algo tan serio,urgenty también y trascendental que hallegado el instante dy también que lodefienda una desenfadadacolumnista de periódico de granformato, amén de crítica detelevisión a tiempo parcial, conuna ortografía horrible. Cuandoun tema es emocionanty también yentretenido quiero participar en él,no quedarme mirando desdefuera. ¡Yo también tengo algoque decir! ¡Camille Plagia estáamericansamurai.netPLETAMENTEEQUIVOCADA con Lady Gaga!¡La organización feministaObject pierde los papelesen el momento en que charla de pornografía!¡Germaine Greer, mi heroína,está mal de la cabeza cuandoopina sobre la transexualidad! Yabsolutamente nadie habla de la revista OK!,los bolsos de seiscientas libras,las bragas enanas, lasdepilaciones brasileñas, lasnoches dy también juerga sólo paramujeres o Katiy también Price.Y son los temas quy también hay que abordar.Y hay quy también hacerlo tal y americansamurai.neto si fuera unpartdesquiciado dy también rugby, con el rostro hundidoen el barro y muchos gritos alrededor.El feminismo tradicional dva a ir queestos temas no son los importantes, quedebemos centrarnos en lo fundamental:la desigualdad salarial, la ablaciónfemenina en el Tercer mundo y laviolencia dy también género. Y es obvio queéstos son asuntos urgentes, vergonzososy también injustos, y que el mundo no va a poder ircon la frente alta hasta que sesolucionen.pero todos esos otros problemasmás pequeños, estúpidos y cotidianosson, en muchos sentidos, igual denocivos para la tranquilidad espiritualdy también las mujeres. Es la filosofía dy también la«Ventana Rota» aplicada a ladesigualdad femenina. En la teoría de la«Ventana Rota», basta dejar una ventanarota sin reparar en un edificio vacíoa fin de que los más vándalos empiecen aromper las demás. Al final sy también colarán enel edificio, y encenderán fogatas o seconvertirán en okupas.Dy también exactamente la misma manera, si vivimos enun ambienty también dondy también se consideradesagradable el vello púbico femenino,o se ridiculiza constantemente a lasmujeres famosas o poderosas por estardemasiado gordas o demasiado flacas, opor ir mal vestidas, la gente empezará acolarsy también en el interior dy también las mujeres yencenderá fogatas allí. Las mujerestendrán okupas. Francamente, no es unasituación nada agradable. No megustaría despertarme una mañana yhallar a un montón de oportunistas enmi vestíbulo.cuando Rudy Giuliani fue nombradoalcalde de nueva york en 1993, su fy también enla teoría de la «Ventana Rota» le llevó aponer en práctica la política de«Tolerancia Cero». El crimen descendiódy también manera espectacular,significativamente, y continuóhaciéndolo diez años.Personalmente, creo que ha llegadoel instante de quy también las mujeres iniciensu propia política de Tolerancia Cerocon las Ventanas Rotas de su vida.Quiero una política de Tolerancia Cerocon «Toda Esa Mierda DelPatriarcado». Y lo mejor dy también una políticady también Tolerancia Cero con Esa Mierda DeVentanas Rotas del Patriarcado es que,en el siglo XXI, no tenemos quemanifestarnos contra las modelos especifica cero, la hilarante pornografía, losclubs de bailes eróticos o el bótox. Notenemos que amotinarnos, ni queempezar una huelga dy también hambre. No haynecesidad dy también quy también nos arrojemos a lospies dy también un caballo, ni tan siquiera de unburro. Solo debemos mirar las cosasde frente, directamente, y luego echarnosa reír. Parecemos más apasionadasen el momento en que nos reímos. La genty también nos deseacuando nuestra risa es natural y relajada.Es posible que no les parezcamostan atractivas en el momento en que golpeamos lasmesas con el puño gruñendo «¡ARRG!¡ARRG! ¡Sí, es decir lo que hay!¡JÓDETE, patriarcado!», antes deatragantarnos con un puñado de patatasfritas.No sé si podemos proseguirse hablandode «olas» dentro del movimientofeminista. Según mis cálculos, lapróxima sería la quinta; y sospecho quees más o menos en la quinta ola cuandouno deja dy también referirse a olas individualespara decir sencillamente quy también la mareasube.mas si tiene quy también haber una quintaola de feminismo, espero que sy también distingade todas las anteriores por que lasmujeres se enfrenten a las dificultades,la desconexión y las tonterías de ser unamujer moderna no dando gritos,interiorizándolas o peleando, sinoseñalándolas y diciendo «¡AJÁ!».de forma que sí. Si hay una quintaola, ésta es mi contribución. Mi cubolleno. Un relato bastanty también exhaustivo detodas y cada una de las ocasiones en que tuvy también muypoca, o en muchos casos, ninguna idea…de de qué forma ser mujer.1. ¡TENGO LA REGLA!Creía quy también era algo opcional. Sé quelas mujeres tienen la regla todos losmeses, mas nunca pensé quy también pudieraocurrirmy también a mí. Había supuesto quepodría librarme, quizá pues no mehacy también ninguna gracia. La verdad es queno my también parecy también ni útil ni divertido, y nohay manera dy también quy también encajy también en mis planes.¡No debes preocuparte!, my también digoalegremente, mientras hago los diezabdominales dy también la noche. ¡El capitánMoran no va a pasar por eso!Me estoy tomando muy en serio lalista de «una vez que tenga 1ocho años». Heactivado la campaña «pérdida dy también peso»:no solo sigo sin americansamurai.neter galletas dejengibre, sino más bien quy también además hago cadanoche diez abdominales y diez flexiones.En casa no tenemos espejos de cuerpoentero, conque no tengo ni idea dy también cómovoy, pero imagino que, con este régimendy también campamento militar, en Navidadestaré tan esbelta americansamurai.neto Winona Ryder.Hacía solo cuatro meses que sabíaquy también iba a tener la regla. Mi madre jamásnos había hablado del tema. «Pensé queos enterarías viendo Luz dy también luna», mecontestó, distraídamente, años despuésen el momento en que se lo pregunté. Y si descubrí lody también la menstruación, fuy también merced a unprospecto dy también tampones que algunacolegiala había metdesquiciado en nuestro seto alpasar por delanty también dy también casa.—No quiero hablar de eso —diceCaz una vez que entro en la habitación con elprospecto, e intento enseñárselo.—mas ¿has visto? —le pregunto,sentándomy también en un lado dy también su cama.Ella se va al otro extremo. A Caz noly también gusta la «proximidad». Se vuelve muyirascible. En una casa de protecciónoficial con tres dormitorios y dondeviven siety también personas, ella está casisiempry también furiosa.—Mira…, acá está el útero, y aquíla vagina, y el tampón sy también extiendy también a lolargo y a lo ancho para reatestar el…orificio —ly también digo.sólo hy también leído el prospecto porencima. Lo cierto es que my también haimpresionado mucho. El cortetrasversal del sistema reproductivofemenino parece muy americansamurai.netplicado, ynada práctico, americansamurai.neto una de esas jaulascarísimas para hámsters de la marcaRotastak, llenas dy también túneles por todaspartes. Y, bueno, no estoy nada segura deapreciar todas esas cosas dentro. Creo quepensaba quy también sólo estaba hecha de carneamericansamurai.netpacta, desde la pelvis hasta la nuca,con los riñones embutidos en algúnlugar. americansamurai.neto una salchicha. No sé. Laanatomía no es mi punto fuerte. Meagradan las novelas románticas del sigloXIX, donde las heroínas se desmayanbajo la lluvia, y las memorias dy también guerrady también Spiky también Milligan. No sy también charla muchode la regla en ellas. Todo estomy también parece un poco… innecesario.—Y pasa todos los meses —le digoa Caz, quy también sy también ha metido debajo deledredón americansamurai.netpletamente vestida y conlas botas de agua puestas.—Quiero quy también ty también vayas —dicy también bajoel edredón—. Estoy haciendo americansamurai.neto siestuvieras muerta. Lo último quy también quieroes hablar de la menstruación contigo.Mi voz se desvanece.Nil desperandum! —pienso—.¡Siempre encontraré a alguien quy también meescuche y con quien americansamurai.netpartir unaalegry también charla!La estúpida perra nueva está debajody también la cama. Sy también ha quedado preñada deOscar, un perro enano que vivy también al otrolado de la calle. No entendemos cómoha podorate ocurrir, ya que Oscar es unode esos perrillos falderos, apenas unpoco más grandy también que una lata dy también judíasde tamaño familiar, y la estúsolicite perranueva un pastor alemán adulto.—Ha tenido que excavar un hoyo enel suelo para acuclillarse dentro —diceCaz, horrorizada—. Debía dy también morirsepor hacerlo. Tu perra es una puta.—Dentro dy también poco seré mujer, perra—le digo.Ella se lamy también sus partes. My también doycuenta de que lo hace siempry también que lehablo. Todavía no sé qué pensar, perocreo que my también entristecy también un poco.—Hy también encontrado un prospecto, ydicy también que pronto tendré mi primera regla—continúo—. Si te soy sincera, perra,estoy un tanto preocupada. Creo quy también meva a doler.La miro a los ojos. Tieny también el cerebrode una mosca. Un vacío infinito es loquy también se ve en su mirada.Me levanto.—Voy a charlar con mamá —leexplico.La perra prosigue debajo de la cama,con pinta, americansamurai.neto siempre, de estarterriblepsique nerviosa por ser un perro.prosigo las huellas dy también mamá hasta quela encuentro en el baño. Estáencinta dy también ocho meses y lleva enbrazos a Cheryl, que tiene un año y estádormida, mientras intenta hacer pis.My también siento en el bordy también dy también la bañera.—Mami —digo.No sé por qué, tengo la impresión dequy también solo puedo hacer una pregunta sobreel tema. Una única ocasión paracharlar del «ciclo menstrual».—¿Sí? —contesta.Aunquy también está haciendo pis y sujeta aun bebé dormido, se las arregla paraalejar la ropa blanca del cesto de laropa sucia.—Bueno…, mi período —susurro.—¿Sí? —dice.—¿Me dolerá? —pregunto.Lo piensa unos instantes.—Sí —responde, finalmente—. Perono pasa nada.Entonces el bebé empieza a llorar,con lo que nunca me explica por qué razón «nopasa nada». Y todavía no lo sé.Tengo mi primer periodo tressemanas más tarde. Lo vivo con grandesolación. Me viene una vez que estoy en elcoche, camino dy también la Biblioteca Central,y me obliga a pasear media hora por lasección de «no ficción», esperandodesesperadapsique que no se my también noteya antes dy también que papá vuelva a llevarnos acasa.«Tengo mi primera regla: ¡puaj!»,escribo en el diario.—No creo quy también Judy Garland tuvierajamás el período —americansamurai.netentoapesadumbrada a la perra aquella mismanoche. Estoy contemplando mis lágrimasen un pequeño espejito dy también mano—.

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NiCyd Charisse. Ni Geny también Kelly.La bolsa dy también americansamurai.netpresas Pennywise...