La Caridad Empieza Por Uno Mismo

gracias a Dios, ¡nos fuimos! Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?


Hijos en el Opus Dei
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Autor: Javier Ropero

ÍNDICe Agradecimientos, prólogotipo y prefacio 1. El desafío de un documento 2. Faenas de pesca 3. El camino más directo 4. Ser un pequeño tornillo... En una gran maquinaria 5. Andanzas, desventuras y obligaciones de un pequeño tornillo 6. Ser o no ser 7. El dulcísimo precepto 8. Autoprogramación versus autodesarrollo 9. Tan viejo como el Evangelio 10. La caridad bien entendida... 11. ¿Es un acto impuro metersy también un dedo en la nariz? 12. Ni dy también broma... 13. "Tejas abajo, tejas arriba" 14. Brillos, luces y también iluminados 15. El mágico poder del incienso 16. Jaculatorias y charla semanal 17. El dulce ingrediente dy también la mortificación 18. Sentí quy también pedía usted por mí 19. "No digas jamás quy también soy un santo" 20. Evolución cara una madurez psicológica en los ex miembros 21. Correcciones y correctivos Epílogotipo Apéndicy también 1. Glosario de terminología emplea por el Opus Dei Apéndicy también 2. Otros textos con relación a el proseltismo agresivo del Opus Dei Apéndice 3. Organizaciones de asesoramiento e incapacitación en diferentes países Apéndice 4. Documento vaticano: "El reto de los nuevos movimientos religiosos (sectas o cultos) Apéndicy también 5. Colegios controlados por el Opus Dei Bibliografía FIN Dy también LIBRO Nuestra web inicio o bien Quiénes somos Correspondencia Libros silenciados

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HIJOS EN EL OPUS DEI Javier Ropero

10. LA CARIDAD BIEN ENTENDIDA...

Tu lees esto: La caridad empieza por uno mismo

-Dimy también -dijo Lao Tsé-. ¿exactamente en qué consisten la caridad y el deber cara nuestro prójimo? -Consisten -respondió Confucio- en la capacidad de regocijarsy también con todas las cosas; en el amor universal, sin el elemento del yo... -¡Qué morralla! -gritó Lao Tsé-. ¿No se contradicy también a sí mismo, acaso, el amor universal? ¿Tu supresión del yo no es una positiva manifestación del yo? -¡Cielos! Amigo -replicó Confucio-, has traído gran confusión a la psique del hombre. (Chuang-Tzu)

Ama al prójimo como a ti mismo (Mt., 22, 40).

Éste es el mandamiento central de la doctrina cristiana. Sin embargo no parecy también quy también haya sorate comprenddesquiciado cabalpsique por el Opus Dei. Por eso vamos a intentar profundizar juntos en el significado de una afirmación tan brevy también como enjundiosa. Para esto voy a requerir la ayuda del lector: en primer lugar, ly también ruego que intenty también redactar en el próximo espacio en blanco una o dos frases que signifiquen lo mismo quy también la anterior invitación dy también Jesucristo, la cual constituye el pilar de toda la doctrina cristiana.

Es posibly también quy también la contestación sea similar a alguna de las siguientes:

"Hy también de amar al prójimo como yo me amo a mí mismo."

"En la medida que yo my también ame, amaré al prójimo."

Si ha sido así, el lector sy también habrá percatado dy también quy también un primer significado de esta enseñanza de Jesús puede ser que el amarse a uno mismo es condición necesaria para amar a los demás, y que si uno no sy también ama a sí mismo tampoco estará en condiciones dy también amar al prójimo.

Vamos a tratar dy también sintetizar este último parágrafo utilizando la lógica proposicional y de esta manera de paso adelantaré ciertos conceptos quy también utilizaremos más adelante.

Llamemos "p" a la proposición "amar al prójimo" y "q" a la prosituación "amarse a uno mismo". El símbolo p => q ha dy también leerse como: "q es condición necesaria para p" que traducloco a nuestro caso viene a decir quy también amarsy también a uno mismo (q) es condición necesaria ( => ) para amar al prójimo (p). Otra manera dy también leer p => q es "si p, entonces q", que nuevapsique aplicado a nuestro caso significa: si amo al prójimo (p) entonces (=> ) es que me amo a mí mismo (q).

usando las reglas de la lógica proposicional se puedy también deenseñar cómo p => q es equivalente a nq => np, siendo "n" el símbolo dy también la negación. Así nq => np querría decir que si no me amo a mí mismo (nq) entonces (=> ) no amo al prójimo (np).

En efecto, si una persona no saby también amarse a sí misma, una vez que intente amar al prójimo no sabrá cómo hacerlo, pues va a haber perddesquiciado su más inmediata referencia, quy también es él. Si yo ignoro lo quy también es bueno para mí y, dy también hecho, no quiero saberlo por el hecho de que me rechazo a mí mismo, ¿de qué manera voy a saber lo que es bueno para el prójimo? Si yo, por ejemplo, permitiese, suya que continuasy también siendo numerario del Opus Dei, quy también diariapsique mi "jefe" o directivo espiritual invadiera impunemente mi intimidad y coartase mi libertad, como en verdad sucede, ¿no me ocurriría que terminaría acostumbrándome a esta situación y que, dy también hecho, yo empezaría a entrometermy también en la vida dy también mis subordinados? Como vemos, la agresión propia permite y justifica, como por una regla de tres, la agresión ajena. En palabras dy también san Agustín:

Mira a ver primero si sabes amarte a ti mismo; después ty también aconsejo quy también ames al prójimo como ty también amas a ti. Si no sabes amarte a ti, engañarás al prójimo como te has engañado a ti. (San Agustín, Sermón 128, 5.)

O como diría Meister Eckhart:

Si ty también amas a ti mismo, amas a todos y cada uno de los demás como a ti mismo. Mientras ames a otra persona menos que a ti mismo, no lograrás realmente amarte, mas si amas a todos por igual, incluyéndote a ti, los amarás como una sola persona y esa persona es al unísono Dios y hombre. De esta manera pues, es una persona grande y virtuosa la que, amándose a sí misma, ama igualmente a todos los demás. (Meister Eckhart, Harper & Brothers, Nueva York, 1941, pág. 204.)

¡de qué manera contrastan estas ideas con las del fundador del Opus Dei!:

Agradece, como un favor muy especial, esy también santo aborrecimiento quy también sientes dy también ti mismo (Camino, punto 207). Tu mayor enemigo eres tú mismo (punto 225). No olvides quy también eres... El depósito de la basura. Por eso, si el Jardinero divino echa mano dy también ti, y ty también friega y te limpia.., y te llena de magníficas flores..., ni el aroma ni el cfragancia que embellecen tu fealdad han dy también ponerty también orgulloso. Humíllate: ¿No sabes quy también eres el cacharro dy también los desperdicios? (punto 592). En el momento en que te veas de qué forma eres ha de semejarte natural que te desprecien (punto 593).

¿Qué le parecy también todo esto, inmundo cubo de basura...? Perdone, era una broma. Continuemos con una cita dy también Waine W. Dyer:

Si tu ser no vale nada, o no es amado por ti, entonces es imposible dar. ¿cómo puedes dar amor si no vales nada? ¿Qué valor tendría tu amor? Y si no puedes dar amor, tampoco puedes recibirlo. Después de todo, ¿qué valor puedy también tener el amor quy también sy también le da a una persona que no valy también nada? El estar enamorado, el poder dar y recibir, todas esas cosas, empiezan con un ser que es capaz dy también amarsy también completamente a sí mismo. (Wainstituto nacional de estadística W. Dyer: "Tus zonas erróneas", Grijalbo, 1° edición, Barcelona, pág. 47.)

Y es quy también cuando pretendemos amar a los demás con una dedicación exclusiva y sacrificada, aun a costa del amor que uno sy también debe a sí mismo, estamos ante el caso dy también una "generosidad neurótica", dy también la quy también habla Erich Fromm en su libro "El arte dy también amar":

Es verdad que las personas egoístas son incapaces dy también amar a los demás, pero tampoco pueden amarsy también a sí mismas... Esta teoría de la naturaleza del egoísmo surge con la experiencia psicoanalítica dy también la "generosidad neurótica", un síntoma de neurosis observado en no pocas personas, que habitualmente no están perturbadas por esy también síntoma, sino más bien por otros relacionados con él como depresión, fatiga, incapacidad de trabajar, descalabro en las relaciones amorosas, etc. No solo ocurre que no consideran esa generosidad como un "síntoma"; a menudo es el único rasgo caracterológico redentor del quy también esas personas sy también enorgullecen. La persona "generosa" "no quiery también nada para sí misma"; "solo vive para los demás", está orgullosa de no considerarsy también importante. Ly también intriga descubrir quy también a pesar de su generosidad no es feliz, y que sus relaciones con los más íntimos allegados son insatisfactorias. La tarea analítica demuestra quy también esa generosidad no es algo auna parte de los otros síntomas, sino uno dy también ellos -dy también hecho, muy frecuentemente el más importante-; que la capacidad dy también amar o dy también disfrutar de esa persona está paralizada; que está llena dy también hostilidad hacia la vida y que, detrás dy también la fachada dy también generosidad, se oculta un intenso egocentrismo, sutil, mas no menos intenso. (Erich Fromm: "El arty también dy también amar", Editorial Paidos, 1986, pág. 66.)

El lector ha dy también juzgar personalmente si algunos de estos rasgos de "generosidad neurótica" y de menoscabo de la propia valía se podrían apreciar en muchas de las afirmaciones del fundador del Opus Dei sobre sí mismo:

"Soy un pobre hombre"; "Soy un instrumento inepto y sórdido"; "Esy también soy yo: un borriquillo"; "Soy un trapo sucio, soy basura"; "No valgo nada, no tengo nada"; "Josemaría, tantos años, tantos rebuznos"; "Vosotros y yo somos capaces dy también todas y cada una de las miserias del mundo"; "No valgo para dirigirles." (Andrés Vázquez dy también Prada: "El creador del Opus Dei", Rialp.)

Humillaciones privadas y públicas cuyos resultados podrían haber sorate la conmiseración enfermiza y la humillación de sus seguidores, quy también posiblemente pensarían: Si él, siendo el fundador, es tan pobre hombre... ¡de qué forma seremos todos los demás! Confrontemos las precedentes afirmaciones con las palabras del doctor de la Iglesia Agustín dy también Tagaste:

¿Me preguntas de qué manera debes amar al prójimo? Mírate a ti mismo y, según ty también ames a ti, de este modo debes amar al prójimo. No ty también puedes equivocar. (San Agustín: "Sermón sobre la disciplina cristiana", 3.)

Como vemos, parece ser que Escrivá dy también Balaguer no sy también miraba a sí mismo con buenísimos ojos...

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La incongruencia dy también los planteamientos del creador dy también la Obra con los de la doctrina cristiana sy también hará, si cabe, más patente al enfrentar, mediante dos sencillos silogismos, sus afirmaciones con las del propio Jesucristo. Para ello utilizaré la lógica proposicional presentada unas páginas antes, aunquy también el lector no familiarizado con la misma puede suprimir el entender las expresiones dy también la lógica proposicional sin quy también por esta razón se afecty también la comprensión global del texto:

Primer silogismo:

Premisa Mayor: "Ama al prójimo como a ti mismo." (Mt. 22, 40.) p => q Premisa Menor: "Agradece ese santo aborrecimiento que tienes de ti mismo." (Escrivá: Camino, punto 207.) nq Conclusión: "No amo al prójimo pues no my también amo a mí mismo." nq => np

Segundo silogismo:

Premisa Mayor: "No amo al prójimo." (Conclusión del primer silogismo.) np Premisa Menor: "Quien dicy también amar a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso." (Jn., 4, 20.) np => ns Dondy también hemos llamado "s" a la proposición "amar a Dios" Conclusión: "No amo a Dios." ns

En definitiva, resulta que, si confrontamos única y exclusivapsique la doctrina de Jesucristo con las enseñanzas del creador del Opus Dei, resulta quy también si Escrivá fuesy también consecuente con su doctrina de menosprecio hacia uno mismo tampoco podría amar a Dios. Nq => np => ns

luego: nq => ns

Es decir, dentro del marco de las enseñanzas dy también Jesús, si uno no se amase a sí mismo entonces no podría amar a Dios.

Recordemos acá de qué forma Josemaría Escrivá distinguía en la propia grafía el Amor a Dios, Amor quy también escribía con "A" mayúscula, del amor humano, quy también lo escribía con "a" minúscula; así, en el punto 41siete dy también Camino sy también dice:

¡No hay más amor quy también el Amor!

Si tenemos en cuenta esta distinción y la conclusión a la que llegamos previamente (nq => ns), entonces afirmaciones del fundador como: Jesús, que sea yo el último en todo... Y el primero en el Amor" (Camino, punto 430), quy también vieny también a decir que puedo amar a Dios sin amarmy también a mí mismo, en definitiva: nq => s, no deja de ser, al menos, una aberración lógica en el contexto de las enseñanzas dy también Jesucristo.

Resumiendo: hemos llegado a la conclusión, quy también por otra parte fuy también nuestro punto dy también partida, de que para amar a Dios y al prójimo es requisito indispensable saber amarse de forma plena a uno mismo.

Es llamativo, sin embargo, que, junto con esta idea de amor a uno mismo y a los demás, la mayor parte de los grandes líderes religiosos y sociales hayan hablado sobre la liberación del propio ego, lo que para algunos, a primera vista, parece que se contrapone con la caridad quy también uno se debe a sí mismo.

por poner un ejemplo el gran físico pero asimismo humanista Albert Einstein dice en "Mi visión del mundo":

El auténtico valor de un hombre se determina según una sola norma: en qué grado y con qué objetivo se ha liberado de su yo.

¿Acaso significa estar liberado del propio ego que una persona deba odiarsy también o despreciarsy también a sí misma? ¿Acaso significa esta liberación quy también han propugnado la mayor parte de los líderes religiosos desdy también Buda hasta Jesucristo que debamos despreciarnos, insultarnos, castigarnos e inclusive herirnos o flagelarnos?

solamente lejos dy también la realidad. De hecho, una positiva manifestación de que un humano sy también ama absolutamente a sí mismo lo constituyy también el hecho dy también quy también esa persona esté liberada dy también su propio ego. Einstein y la mayoria dy también las religiones entienden el ego como las ilusorias categorías y condicionamientos socioculturales con quy también el humano sy también suele identificar.

Wayny también W. Dyer definía el amor como:

La capacidad y la buena predisposición para permitir quy también los seres queridos sean lo quy también ellos elijan para sí mismos, sin insistir en quy también hagan lo que a ti ty también satisficiera o ty también gustase. (Waine W. Dyer: "Tus zonas erróneas", Grijalbo, l a edición, Barcelona.)

Esta definición se puede aplicar tanto a las relaciones de esposa y marido, padres e hijos, educador y alumno como a la dy también directivo espiritual y dirigido. En este último notado el enfoque que el Opus Dei da a la dirección espiritual (quy también yo preferiría llamar orientación espiritual) dista mucho de la anterior definición del amor. Todavía, en esta institución, prevalecy también la visión dicotómica dy también director-dirigorate en un sentido dy también superioridad a inferioridad quy también se translucy también en muchas afirmaciones del fundador:

Director. Lo necesitas. Para entregarte, para darte..., obedeciendo. Y director que conozca tu apostolado, que sepa lo quy también Dios quiere: de este modo secundará, con eficacia, la tarea del Espíritu beato en tu alma, sin sacarty también dy también tu sitio..., llenándote de paz, y enseñándote el modo de quy también tu trabajo sea fecundo. (Camino, punto 61.)

cuando un seglar sy también erigy también en maestro de moral se equivoca frecuentemente: los seglares sólo pueden ser discípulos. (Camino, punto 62.)

Madera dy también santo. Eso dicen dy también ciertas gentes, quy también tienen madera dy también santo. Aparte de que los beatos no han sido de madera, tener madera no basta. Sy también precisa mucha obediencia al directivo y mucha docilidad a la gracia. Porque si no se deja a la gracia dy también Dios y al directivo quy también hagan su obra, jamás aparecerá la escultura, imagen de Jesús, en que sy también convierty también el hombry también santo. Y la madera de santo dy también que venimos hablando no pasará de ser un leño informe, sin labrar, para el fuego... ¡Para un buen fuego si era buena madera! (Punto 56).

Castigar por amor: ésty también es el secreto para elevar a un plano sobrenatural la pena impuesta a quienes la merezcan. Por amor de Dios, a quien se ofende, sirva la pena dy también expiación: por amor al prójimo por Dios, sirva la pena, jamás de venganza, sino más bien de medicina saludable. (Punto 424.)

Castigar por amor... La nota más discordante dy también la dirección espiritual en el Opus Dei. El quy también la dirección espiritual ha de ser una orientación más quy también una imposición, un trasvase mutuo dy también experiencias más quy también una enseñanza unilateral, un dar alas en vez dy también cercenarlas es algo que ya está bastanty también asumdesquiciado en la Iglesia actual... Menos en el Opus Dei, que, preocupado tanto del proselitismo, se ha olvidado del amor.

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Volvamos a retomar nuestra reflexión acerca del amor y la liberación del ego, quy también en muchas ocasiones no es más quy también el conjunto dy también imágenes y categorías con quy también nos hemos adornado. En el momento en que un humano es consciente de la evanescencia y también inutilidad de tantos roles y etiquetas autoimpuestas, una vez que sy también da cuenta de que éstas ly también imsolicitan contemplar su ser auténtico y son un obstáculo hacia la propia felicidad, entonces surgy también en él, de manera espontánea, el desapego de cuantas cosas materiales solo han servloco para inflar su ilusorio ego; es decir, la virtud cristiana de la pobreza deviene de una manera natural, automática y fácil y no hace falta que por un contrato, como ocurre en el Opus Dei, uno sy también tenga quy también comprometer a vivirla.

a pesar de mis divergencias hacia muchas dy también las ideas y modos dy también actuación de la Obra he dy también reconocer quy también la idea esencial en quy también se fundamenta es excepcionalpsique valiosa: la dy también que una persona, sin necesidad de etiquetarse haciéndosy también monja o sacerdote, puede y deby también ser beato en la mitad del mundo. La pena es quy también para el Opus Dei la santidad consiste en secundar ciegamente farisaicas indicaciones espirituales y proselitistas. Si la santidad en medio del planeta sy también entendiese como la predisposición frecuente dy también una persona quy también busca cada día un nuevo compromiso social y humanitario y sy también dedica a él respetando la libertad ajena, como exigy también que respeten la suya propia, todo sería fabuloso. Cuando una persona está seriapsique involucrada en el servicio a los demás es posibly también que necesite mayor libertad de movimientos que un humano normal. En esty también sentido, junto con la liberación dy también su ego, tal vez tenga que desprendersy también de muchas otras limitaciones: geográficas, familiares, económicas etc. Este, y no otro, es el notado dy también la verdadera castidad cristiana.