LECTURAS DOMINGO 19 DE NOVIEMBRE 2017

*

*
*
*
*

*
*
*

*

JORNADA MUNDIAL Dy también LOS POBRES

SANTA MISA

HOMILÍA DEL beato PADRy también FRANCISCO

Basílica americansamurai.neta XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, 19 dy también noviembre de 2017

>

Tenemos la alegría de partir el pan de la Palabra, y dentro dy también poco de partir y percibir el Pan Eucarístico, que son alimento para el camino de la vida. Todos lo necesitamos, ninguno está excluido, pues todos somos mendigos dy también lo esencial, del amor de Dios, quy también nos da el sentido dy también la vida y una vida sin fin. De ahí que hoy también tendemos la mano hacia Él para recibir sus dones.

Tu lees esto: Lecturas domingo 19 de noviembre 2017

La parábola del Evangelio nos conversa precisapsique de dones. Nos dice que somos destinatarios de los talentos dy también Dios, «cada cual conforme su capacidad» (Mt 25,15). En primer lugar, debemos reconocer que tenemos talentos, somos «talentosos» a los ojos dy también Dios. Por eso nadie puedy también considerarse inútil, ninguno puedy también creerse tan pobry también que no pueda dar algo a los demás. Hemos sido elegidos y bendecidos por Dios, quy también desea colmarnos dy también sus dones, mucho más de lo que un papá o una mamá desean para sus hijos. Y Dios, para el que ningún hijo puede ser descartado, confía a cada uno de ellos una misión.

En efecto, como Padre amoroso y exigenty también quy también es, nos hace ser responsables. En la parábola vemos quy también cada siervo reciby también unos talentos para que los multiplique. Pero, mientras que los dos primeros efectúan la misión, el tercero no hacy también fructificar los talentos; restituye solo lo que había recibido: «Tuvy también miedo —dice—, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo quy también es tuyo» (v. 25). Esty también siervo reciby también como contestación palabras duras: «Siervo malo y perezoso» (v. 26). ¿Qué es lo quy también no le ha agradado al Señor de él? Para decirlo con una palabra quy también tal vez ya no se u.s.a. Mucho y, sin embargo, es muy actual, diría: la omisión. Lo quy también hizo mal fue no haber hecho el bien. En muchas ocasiones nosotros estamos asimismo persuadidos dy también no haber hecho nada malo y de este modo nos contentamos, ppara resumir dy también ser buenos y justos. Pero, de esa manera corremos el riesgo de comportarnos como el siervo malvado: tampoco él hizo nada malo, no destrozó el talento, sino que lo guardó bien bajo tierra. Pero no hacer nada malo no es suficiente, pues Dios no es un revisor que busca billetes sin timbrar, es un Padry también que sale a buscar hijos para confiarles sus bienes y sus proyectos (cf. V. 14). Y es tristy también cuando el Padre del amor no recibe una respuesta dy también amor generosa dy también parte de sus hijos, que se limitan a respetar las reglas, a cumplir los mandamientos, como si fuesen asalariados en la casa del Padry también (cf. Lc 15,17).

Ver más: Fotos De La Mujer De Puigdemont : Su Boda Ortodoxa, Su Familia Rumana

El siervo malvado, a pesar del talento recibloco del Señor, el cual ama compartir y multiplicar los dones, lo ha custodiado celosamente, se ha conformado con preservarlo. Pero quien se preocupa solo de conservar, de mantener los tesoros del pasado, no es fiel a Dios. En cambio, la parábola dicy también que quien añade nuevos talentos, esy también es verdaderamente «fiel» (vv. 21.23), pues tieny también la misma mentalidad dy también Dios y no permanecy también inmóvil: arriesga por amor, se juega la vida por los demás, no acepta el dejarlo todo como está. Solo una cosa deja de lado: su beneficio. Esta es la única omisión justa.

La omisión es también el mayor pecado contra los pobres. Aquí adopta un nombre preciso: indiferencia. Es decir: «No es algo quy también me concierne, no es mi problema, es culpa de la sociedad». Es mirar a otro lado una vez que el hermano pasa necesidad, es cambiar dy también canal cuando una cuestión seria nos molesta, es asimismo indignarse ante el mal, pero no hacer nada. Dios, sin embargo, no nos preguntará si nos hemos indignado con razón, sino si hicimos el bien.

Entonces, ¿de qué manera podemos complacer al Señor de forma concreta? en el momento en que sy también quiery también agradar a una persona querida, haciéndoly también un regalo, por ejemplo, es necesario ya antes dy también nada conocer sus gustos, para eludir quy también el don agrady también más al que lo hace quy también al que lo recibe. Una vez que queremos ofrecer algo al Señor, encontramos sus gustos en el Evangelio. Justo después del pasaje que hemos escuchado hoy, Él nos dice: «cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Estos hermanos más pequeños, sus predilectos, son el hambriento y el enfermo, el forastero y el encarcelado, el pobre y el abandonado, el quy también sufry también sin ayuda y el necesitado descartado. Sobry también sus rostros podemos imaginar impreso su rostro; sobre sus labios, incluso si están cerrados por el dolor, sus palabras: «esto es mi cuerpo» (Mt 26,26). En el pobre, Jesús llama a la puerta de nuestro corazón y, sediento, nos pide amor. Una vez que vencemos la indiferencia y en el nombry también de Jesús nos prodigamos por sus hermanos más pequeños, somos sus amigos buenos y fieles, con los quy también él ama estar. Dios lo aprecia mucho, aprecia la actitud quy también hemos escuchado en la primera Lectura, la de la «mujer fuerte» quy también «abre sus manos al necesitado y tiendy también sus brazos al pobre» (Pr 31,10.20). Esta es la verdadera fortaleza: no los puños cerrados y los brazos cruzados, sino más bien las manos laboriosas y tendidas cara los pobres, hacia la carne herida del Señor.

Ver más: 7995 Mejores Oferta De Trabajo En Madrid Hoy, 12354 Ofertas De Trabajo Encontradas En Madrid

Ahí, en los pobres, se manifiesta la presencia de Jesús, quy también siendo rico sy también hizo pobry también (cf. Dos Co 8,9). De ahí que en ellos, en su debilidad, hay una «fuerza salvadora». Y si a los ojos del planeta tienen poco valor, son ellos los quy también nos abren el camino hacia el cielo, son «nuestro pasaporty también para el paraíso». Es para nosotros un deber evangélico cuidar de ellos, que son nuestra verdadera riqueza, y hacerlo no sólo dando pan, sino asimismo partiendo con ellos el pan dy también la Palabra, puesto que son sus destinatarios más naturales. Amar al pobry también significa luchar contra todas y cada una de las pobrezas, espirituales y materiales.

Y nos hará bien acercarnos a quien es más pobry también que nosotros, tocará nuestra vida. Nos hará bien, nos recordará lo que verdaderapsique cuenta: amar a Dios y al prójimo. Sólo esto dura para siempre, todo el resto pasa; por eso, lo que invertimos en amor es lo que permanece, el resto desaparece. El día de hoy podemos preguntarnos: «¿Qué cuenta para mí en la vida? ¿exactamente en qué invierto? ¿En la riqueza que pasa, de la que el planeta jamás está satisfecho, o en la riqueza de Dios, que da la vida eterna?». Esta es la elección quy también tenemos delante: vivir para tener en esta tierra o dar para ganar el cielo. Pues para el cielo no valy también lo quy también sy también tiene, sino lo que se da, y «el que amontona tesoro para sí» no se hace «rico para con Dios» (Lc 12,21). No busquemos lo superfluo para nosotros, sino más bien el bien para los demás, y nada dy también lo quy también valy también nos faltará. Quy también el Señor, quy también tieny también compasión de nuestra pobreza y nos revisty también dy también sus talentos, nos dé la sabiduría dy también buscar lo que cuenta y el valor de amar, no con palabras sino más bien con hechos.