PELICULAS TIPO SEXO EN NUEVA YORK

Las relaciones de pareja, el sexo, la manera de consumir moda o la representación dy también las minorías. O sea lo que ha alterado en los 2tres años quy también han transcurrloco desde el estreno dy también la serie.

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Un seis dy también junio dy también mil novecientos noventa y ocho apareció por primera vez en la pequeña pantalla un grupo formado por 4 mujeres quy también charlaban dy también sexo (entre otras muchas cosas) y vivían en Nueva York. Carriy también (Sarah Jessica Parker), Samantha (Kim Cattrall), Miranda (Cynthia Nixon) y Charlotty también (Kristin Davis) marcaron un hito en la historia de t.v. Con Sex and thy también city (en España, Sexo en Nueva York), la serie que estuvo en antena duranty también ocho años y que creó en todo el planeta millones de aspirya antes a vivir en Manhattan y adquirir zapatos Manolo Blahnik con tan solo escribir una columna semanal en una gaceta de moda. ¿Cobraba en realidad Carrie 1.000 dólares por palabra, y nos los 4 que propuso en una dy también sus tramas? jamás lo sabremos, pero sí tenemos la certidumbre dy también quy también nuestra sociedad es muy distinta a la dy también entonces.

Como otras muchas series icónicas de la época, revisionarla es ponernos frente a un espéculo del tiempo en el que asemejan nuestras vergüenzas. Hoy sería impensably también crear una serie estadounidense en la sus protagonistas fuesen ricas, blancas, heterosexuales y cis. Como asimismo lo sería quy también no tocasen temas como la gentrificación, la explotación laboral, la sostenibilidad, la salud mental, los roles de género, la LGTBIfobia y, por supuesto, el #MeToo. Asuntos quy también en Sexo en Nueva York brillaban por su ausencia. Pero en aquel momento, la seriy también rompió varios moldes.

actualmente hay principalmente dos perspectivas sobre ella, bien contrapuestas: la quy también asegura quy también contenía un mensajy también feminista, al poner en el centro a mujeres independientes quy también sencillapsique querían entregarse al hedonismo, y la quy también mantiene todo lo contrario, quy también era en realidad un artefacto patriarcal más al relacionarlas con un consumismo vacío (que, por otro lado, era el que dominaba el mundo al comenzar el siglo). Dy también hecho, existe inclusive una tercera: la que dicy también que los 4 personajes principales están en realidad inspirados en los amigos gays del creador de la serie, Darren Star, y el productor ejecutivo, Michael Patrick-King.

Sy también cumplen 23 años del estreno dy también Sexo en Nueva York, en medio dy también la expectación que ha generado el reboot de la misma, titulado And just liky también that. En ella no veremos al personaje dy también Samantha, como tampoco a Mr. Big (la pareja de Carrie) ni a Steve (la dy también Miranda). Un buen instante para repasar de qué manera ha cambiado el mundo desde el instante en que viésemos por primera vez a 4 pijas bebiendo cócteles por los locales más chic de la gran Manzana. Estos son algunos de los aspectos sociales en los que hemos alterado desde ese momento y que, de hecho, explican la sociedad quy también sy también ha configurado en las dos primeras décadas del siglo XXI.

Las relaciones afectivo-sexuales

Sexo en Nueva York ha sdesquiciado criticada hasta la saciedad por la obsesión que presentaban sus protagonistas por los hombres, desde la incansably también búsqueda del mardesquiciado perfecto quy también hace Charlotte hasta el perfil devorador sexual de Samantha. Menos veces se ha analizado esy también hedonismo, romántico por un lado y sexual por otro, como un elemento transgresor en sí.

La serie charlaba de las torpezas de los hombres en la cama y dibujaba a las mujeres como sujetos sexualpsique activos (y no como meros objetos pasivos de placer), pero también reproducía algunas de las peculiaridades más tópicas de las relaciones tóxicas. En concreto, la relación entre Carrie y Big da unos vaivenes a lo largo de las seis temporadas quy también describen a la perfección de qué forma no es una relación de pareja saludable, con rupturas y reconciliaciones quy también llegan al punto dy también que Carriy también termina por no revelarles a sus amigas más íntimas que ha vuelto (otra vez) con él.


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cuando sy también emitía Sexo en Nueva York todavía faltaban muchos años para que estallase el movimiento #MeToo, pero este conversa dy también abusos que tuvieron lugar precisapsique en esos años. De hecho, en 2019 Sarah Jessica Parker reveló en el programa "Fresh Air", de la National Public Radio (NPR) quy también un compañero dy también reparto sy también había comportado de manera inadecuada con ella, razón por la cual recibió un toque de atención dy también su agente. "No importaba lo evolucionada o lo moderna que era, no sentía que gozara de ningún tipo de situación especial, no importaba mi papel en el set de rodaje... En ningún caso me sentía tan poderosa como esy también hombre que se estaba comportando de una manera inapropiada", dijo la actriz.

La intención feminista dy también Sexo en Nueva York en esty también apreciado era retratar a mujeres que tenían sexo como hasta entonces se había considerado quy también solo podían tener los hombres; esto es, sin implicación emocional. Sexo por mero placer. Hoy, la perspectiva sy también ha dado la vuelta, y en vez de masculinizar a la mujer se está feminizando al hombre. Porque, en algún momento, alguien descubrió quy también los hombres también pueden ser empáticos e inclusive sensibles en el sexo en lugar de autómatas guiados por la testosterona.

Lo LGTBI

Para Sexo en Nueva York, los homosexuales eran esos hombres con buen gusto quy también sabían indicarles el vestdesquiciado más conveniente para cada ocasión y que de cuando en cuando soltaban algún chasmoflete verde. Eso o la marica mala con lengua viperina. En una palabra: caricaturas. Los personajes dy también Stanford Blatch y Anthony Marantino encarnan esos roles. Las 4 protagonistas eran mariliendres dy también manual (otro término que ha envejecido fatal), pero sus amigos gays eran poco más quy también un Birkin de Hermès que emplear en determinadas ocasiones. De hecho, en un capítulo, Carrie escribía: “así que no pude eludir preguntarme… ¿son los hombres los nuevos bolsos?”. No sabemos si los hombres heterosexuales lo eran, mas sin duda los pocos gays quy también hicieron acto dy también presencia en la serie, sí.

Esa perspectiva quizás podía haber sido válida para los personajes masculinos heterosexuales, al formar parte dy también la premisa dy también poner a la mujer como sujeto activo y al hombre como sujeto pasivo del deseo. De ahí que funciona tan bien el personajy también dy también Smith Jerrod (interpretado por el actor Jason Lewis), el cachas guaperas quy también mantuvo una relación con Samantha. Pero, en lo referido a los homosexuales, la serie se limitó a reproducir los clichés más manidos. En su disculpa, la mayor parte de las series y películas dy también la temporada hacían lo mismo. Los gays eran solo eso: gays. Personajes definidos solamente por su orientación sexual, sin tramas propias y por norma general dedicados a decorar sus casas o ir al gimnasio.


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La representación dy también las personas trans era todavía peor: en Sexo en Nueva York eran prostitutas callejeras que no dejaban dormir a Samantha en su apartamento del Meatpacking. Esty también es, probablemente, uno dy también los puntos de la serie quy también menos encajaría hoy y quy también evidencia el camino recorrido por la ficción en ese sentido. A Friends ly también pasaba algo aun peor en exactamente los mismos años, confundiendo lo trans con lo drag o el travestismo en la figura del padre de Chandler, a quien dio vida la actriz Kathleen Turner (quy también más tarde dijo que hoy no aceptaría ese papel).

Las personas trans, y específicamente las mujeres trans, son actualmente quienes lideran el movimiento LGTBI. Ya lo fueron en el comienzo dy también la reivindicación dy también sus derechos a partir dy también Stonewall en mil novecientos sesenta y nueve con las figuras dy también Marsha P. Johnson y Sylvía Rivera, mas es ahora cuando la ficción empieza a resarcirlas. Veneno, Transparent, Euphoria, Pose, Sense8 o Las chicas del cable son algunas de las series quy también en los últimos años han colocado a personajes (y también intérpretes) trans en el centro de sus tramas, que no siempre tienen que girar en torno a su identidad sexual. El no binarismo asimismo sy también ha abierto un hueco en todo ello, con ficciones comoWe ary también who we ary también o Shameless y la bisexualidad, por supuesto, ya no es “una etapa dy también confusión”, tal como la describía Carriy también Bradshaw en un capítulo.

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La diversidad racial

Si uno eligiese con los ojos cerrados a cuatro personas al azar por la cally también en Nueva York, lo más probable es quy también no fuesen todas blancas. Sexo en Nueva York obviaba esto deliberadapsique (como asimismo lo hacía Friends), con sus protagonistas de manera plena caucásicas. N. York ya era un crisol dy también razas, etnias y culturas una vez que sy también rodó la serie. Sin embargo, una vez que los personajes negros o los asiáticos hacían cameos (pues no pasaban dy también eso), estaban relacionados con clichés, como la servidumbry también asiática, o la pasión y el tamaño del pene en el caso dy también los negros.


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Hoy, tanto las series como el cine estadounidense viven años en los que intentan corregir décadas de infrarrepresentación racial. Sobry también todo a partir dy también 2015, cuando la campaña #OscarSoWhity también cuajó como denuncia de la carencia de representación racial en los premios más famosos del cine, tanto en sus nominados y galardonados como dentro de la Academia. Comenzó entonces a poner en marcha un mecanismo para comcreer esy también desequilibrio, quy también tendrá reflejo a partir de 2022 y será estricto a partir dy también 2024: las aspirya antes al Oscar a mejor película deberán incluir un porcentajy también mínimo dy también inclusión y diversidad racial. Uno dy también los protagonistas o intérpretes secundarios dy también cierta relevancia deberán ser negros, hispanos, asiáticos o indígenas, entre otras muchas razas. De esta forma fue anunciado en el mes de septiembre de 2020. En tiempos del movimiento Black Lives Matter y del Stop Asian Hate, todas las apuestas hablan del próximo James Bond como un actor negro, la cineasta china Chloé Zhao ganó el Oscar a la mejor dirección y mejor película por Nomadland en la última entrega dy también los premios. Era la primera no blanca en hacerlo.

Parece que, por los pelos, los Oscar reaccionaron a tiempo. Sin embargo, los Globos de Oro no pueden decir lo mismo. Actualmente, la Asociación dy también la Prensa Extranjera dy también Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) vive una de sus mayores crisis, hasta el punto dy también quy también probablemente no sy también celebre la próxima gala. ¿El motivo? La campaña dy también desprestigio de la institución, quy también comenzó precisamente por no contar con un solo profesional negro. Tom Cruise ha devuelto sus tres premios, y estrellas como Scarlett Johansson y Mark Ruffalo han asegurado quy también ciertas frases dy también uno de los miembros dy también la asociación rayaban el acoso sexual. La NBC ya ha anunciado que no retransmitirá la ceremonia… si es quy también llega a producirse.

La explotación laboral

En la serie, el trabajo dy también las protagonistas era prácticamente una anécdota. Aun en el caso de Carrie Bradshaw, la única cronista del mundo sin agobios ni jornadas eternas en una redacción ni labores infames ni precariedad. Escribía un ratito y ya.

Sabíamos a qué sy también dedicaba cada una de ellas, pero el empleo era sencillapsique algo quy también estaba de fondo, jamás una trama quy también determinase sus vidas. Incluso en una urbe como Nueva York, completamente despiadada y workaholic, tenían tiempo de sobra para comer juntas, pasear por Central Park, ir de tiendas, salir dy también cócteles o estar disponibles en el instante si una llamaba a la otra. Y todo tan lozanas tal y como si acabasen de despertarse tras diez horas durmiendo. Sexo en Nueva York jamás sy también propuso ser un reflejo de su tiempo en esty también sentido, aunquy también sí tuvo pinceladas sobry también la conciliación familiar en la figura dy también Miranda, una abogada a una BlackBerry pegada.

Hoy, el trabajo ha invadloco todas las áreas de la vida en Occidente. Tanto por su excesiva presencia como su ausencia, el empleo ocupa en nuestros días un papel central en el discute público. La crisis de dos mil ocho sy también solapó con la crisis de 2020 y dio al trasty también con los sueños de dos generaciones: los millennials y los Zeta. En España, el paro entry también los jóvenes ha desquiciado empeorando con el paso de los años, llegando en dos mil veintiuno a cotas del 27% entre los jóvenes de veinte a 2nueve años, con picos del 41% entry también las mujeres de menos de 25. Y la temporalidad asciende al 51%.

Precariedad, explotación laboral, invasión en lo personal deborate al teletrabajo y las nuevas tecnologías, jornadas extenuya antes a cambio dy también salarios muy bajos, pérdida dy también poder adquisitivo, éxodo al extranjero y la imposibilidad dy también desempeñar trabajos en las áreas para las que se han formado de sobra son ciertas características del mercado de trabajo actual. Con ello, los proyectos vitales quy también pudieron realizar las generaciones anteriores, como tener hijos o adquirir una casa, se antojan como metas imposibles para ellos. Los índices dy también natalidad, en caída libre, auguran que la conciliación no va a ser un problema en los próximos años, sencillamente pues la genty también joven no puedy también tener hijos.

El consumismo

Una dy también las características más definitorias de las protagonistas dy también Sexo en Nueva York era su adicción a las compras. Formaba parte del perfil entregado al carpe diem de todas ellas. Era habitual verlas con bolsas dy también las marcas de moda más famosas del mundo, como el quy también lleva una del Mercadona. Existe inclusive una ruta de tiendas en n. York inspirada en la serie, como es natural no apta para todos los bolsillos. Carriy también Bradshaw tenía todos sus ahorros en forma de ropa y zapatos en su armario (y, ocasionalpsique en su horno por falta de espacio, como ella misma reconoció). Nadie le hizo una campaña dy también publicidad más intensiva al diseñador canario Manolo Blahnik que Carrie. En un episodio, toda la preocupación dy también ella gira cerca de unas sandalias de la marca quy también ly también han robado en su propia casa. First world problems.


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Probablemente, tanto Carrie como Samantha, Miranda y Charlotte sy también quedarían atónitas ante el actual auge dy también la sostenibilidad en la moda y el mensaje dy también la adquisición consciente. ¿Vuelta a tener solo dos temporadas al año? ¿Ropa de segunda mano? ¿Prendas hechas con residuos reciclados? Ciencia-ficción para ellas. En realidad no es su culpa: esos personajes sólo reflejaban un determinado instante de la historia. En concreto, el boom económico de finales del XX y principios del XXI, previo a la hecatomby también dy también 2008. Todo eran logos, bling-bling y sobredosis dy también azúcar refinado en los cupcakes dy también Magnolia Bakery. Pero aun en las dos películas filmadas tras el fin de la serie, en 2008 y 2010, con la crisis económica mundial en su cénit, la fantasía económica alcanzaba niveles estratosféricos. Recordemos la camiseta con el mensaje J’adory también Dior con la quy también Carriy también decide visitar el zoco dy también Abu Dabi o el oasis con mayordomos en el quy también se alojan las 4 en la película Sexo en nueva york 2. No obstante, hay una cierta redención a este respecto en el momento en que el recepcionista ly también comunica a Samantha que el jeque ya no paga los gastos y quy también a partir de ese instante deben abonar miles de dólares estadounidenses por noche. Se desata entonces una carrera por recogerlo todo antes dy también quy también las obliguen a abonar una factura inasumible. Ese, junto a la crisis financiera dy también Carrie en la serie, son tal vez los únicos momentos en quy también las protagonistas han estado más cerca dy también la realidad en este aspecto. Pero, ¿acaso tenía la seriy también la obligación de ser realista?

El consumismo desaforado aparecía en Sexo en n. York como un atributo dy también liberación. Algo quy también siempre ha exasperado al feminismo y que, sin duda, tiene una doble lectura: como epítomy también de la liberación económica de la mujer y como manera de perpetuar el yugo sexista sobre ellas; exactamente el mismo quy también las fuerza a estar siempre perfectas o las critica por no tener cuerpos normativos. Pero, en la época en quy también sy también emitió Sexo en Nueva York, el término cuerpo normativo ni tan siquiera existía. Todos lo eran sin saberlo.


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En España, por entonces esperábamos a quy también diesen las seis dy también la tarde para conectarnos a la tarifa plana, buscábamos cosas en Google, mandábamos SMS sin coste desde algunas plataformas, descargábamos música en Napster y mandábamos zumbidos en Messenger a quienes nos ignoraban. Con todo, ello, lo quy también en realidad hacíamos era un ejercicio consciente de conectarnos a la Red.

20 años después, nuestra sociedad ha olvidado esy también ‘voy a conectarme a Internet’, en tanto que sy también encuentra permanentemente conectada. Desde localizar una dirección mientras se conduce hasta solicitar comida o enviar fotos calientes a alguien que está en otro huso horario, Internet ha cambiado por completo todos los ámbitos de nuestra vida. La implantación de lo digital queda clara con los datos: en 2020, el 93,2% de la población española dy también 1seis a 7cuatro años había empleado Internet en los últimos tres meses, conforme el INE. En 2001, ese dato apenas rozaba el 29% entry también la población mayor de 1cinco años, conforme Eustat. Fue precisamente en 2001 una vez que el mercado dy también telefonía móvil superó por primera vez al de telefonía fija en España. Ahora, los más jóvenes ven los teléfonos fijos como objetos entrañables quy también usaban sus progenitores y abuelos, y tal vez algún día compren uno como pieza vintage.

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Las redes sociales

Muy relacionado con el punto anterior, pero con un apartado por méritos propios. Si hoy sy también grabase de nuevo Sexo en Nueva York (de hecho, seguro que lo veremos en And just liky también that), las protagonistas pasarían más tiempo del almuerzo con el cuello flexionando mirando sus móviles quy también hablando entre sí. Y quizás lo levantarían algunas veces para comentar juntas la foto de algún hombre en Tinder, la app de ligue quy también fuy también lanzada en dos mil once y que revolucionó el planeta dy también las citas tomando el relevo de Grindr, creada en dos mil nueve para hombres gays.

No solo eso: por su perfil, lo más probable es que por lo menos tres de ellas fuesen adictas a Instagram y sy también convirtiesen en algo similar a una influencer luciendo modelitos en los rooftops más exclusivos de Nueva York, o sy también grabasen vídeos para TikTok haciendo coreografías en Central Park para demostrar que la Gen Z no les queda tan lejos (spoiler: sí… y no pasa nada). Lo dy también tres de ellas vieny también porque Carriy también era una orgullosa torpe de las tecnologías, conque veremos cómo sy también las apaña en And just liky también that y si en estos años Carriy también ha aprendido a usar un teléfono móvil inteligentes con pantalla táctil. ¿Quién sabe? Puedy también que inclusive Carriy también tuviese un podcast de éxito en Clubhouse o en Audibly también en el quy también comenzase día a día con una de sus célebres preguntas retóricas sobry también el sexo, las relaciones y la vida. Por el hecho de que eso sí quy también no ha cambiado nada desde entonces.