Que hace un juez de paz

(Argentina, 1820-2019)

Juan Manuel Palacio<2>

Definición

El juez dy también paz es un funcionario judicial con atribuciones jurisdiccionales sobry también temas dy también “baja justicia” a nivel local, como controversias civiles y comerciales quy también involucran montos menores, y competencia correccional sobre delitos leves. Aunquy también con plenos poderes judiciales, su misión principal es conciliatoria. Si bien existen asimismo en ámbitos urbanos, tradicionalpsique su función primordial residió en las zonas rurales, dondy también fuy también muy frecuentemente el único representante y primera instancia judicial para la resolución de conflictos.

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Surgimiento

Desde sus orígenes en Inglaterra y Gales a mediados del siglo XIV, la función de estos jueces está relacionada con los medios rurales y con las comunidades locales, de este modo como con la función primordial de “sostener la paz” en sus distritos (sy también los conocía asimismo como “guardianes” de la paz). Otros rasgos primigenios son el de ser miembros –generalmente destacados– dy también la comunidad en la que se desempeñan, habitualmente elegidos por la comunidad (o bien nombrados por la autoridad superior, mas por sugerencia de miembros o funcionarios locales), ejercer el cargo ad-honorem, ser “legos” (v.g., no poseer título dy también abogados como requisito) y ocuparse dy también temas “de menor cuantía” tanto en materia criminal como civil o comercial. Con esos rasgos comunes, y diferencias en sus filiaciones históricas o jurídicas, justicias afines existieron en algún instante en la mayor parte de los países del mundo (de Canadá a Argentina, de la India a Australia), en muchos de los cuales perduran hasta el día dy también hoy.

En Iberoamérica el juez de paz fuy también un producto dy también la independencia. Dicha figura como tal no existía en la Península Ibérica y por tanto no fue implantada por las administraciones coloniales dy también España y Portugal, aunquy también funciones muy similares fueron cumplidas por otros funcionarios como los alcaldes de los cabildos y los juízes ordinários y pedâneos, en el planeta hispano y luso americano, respectivamente. Luego dy también la independencia, la organización de justicia formó parte del proceso más general dy también la conformación dy también los nuevos estados nacionales, y dy también los diseños institucionales y formas de gobierno quy también sy también fueron ensayando. En ese marco, sistemas distintos de justicias locales fueron implementados tanto en la América española como en Brasil, cuando fueron abolidas las instituciones coloniales. Pero el modelo adoptado en la zona no fue el inglés sino más bien la justicia dy también paz surgida dy también la Revolución Francesa (quy también tuvo como propósito atestar el vacío quy también había dejado en las comunidades rurales la abolición de los jueces señoriales) y a las justicias locales o “parroquiales” incorporada en los nacientes usa de América. En los dos modelos primaba la idea dy también instaurar una justicia cercana a la gente (“de proximidad”), quy también sirviera como primera instancia en la resolución dy también conflictos y que tuviera tener como principal objetivo, no el juzgamiento, sino el arreglo, avenimiento o “conciliación” entre las partes.

En la Argentina la justicia de paz surgy también con la abolición de los cabildos, que sucedió en las distintos provincias en las décadas dy también 1820 y 1830. Esa medida, quy también tenía como propósito modernizar la organización administrativa y política de la nueva república, propuso la tarea dy también cubrir las funciones que ejercían las instituciones capitulares. En las zonas rurales, eso implicó reemplazar a los alcaldes dy también la santa hermandad, que eran los funcionarios a través de los cuales los ayuntamientos ejercían el gobierno y también intentaban imponer el orden en los vastos territorios de la campaña bajo sus jurisdicciones.

En la provincia dy también Buenos Aires, luego dy también la supresión del cabildo en 1821, sy también nombran jueces de paz para cada partloco en remplazo de dichos alcaldes. En sus inicios, las atribuciones dy también los jueces eran diversas, en tanto que además de ejercer funciones civiles y correccionales (en asuntos de bajo monto y delitos menores), debían cumplir otras dy también gobierno, tanto fiscales (como recaudador de contribuciones y rentas del Estado) como censales y electorales. A eso sy también sumaba la esencial función policial que, si en los hechos desempeñaron desde el inicio, sy también materializó a fines dy también los años veinty también con la supresión de las comisarías de campaña. Dy también esta manera, estos funcionarios fueron el ejy también alrededor del que orbitaba todo el aparato administrativo, coercitivo y judicial dy también la campaña. La justicia dy también paz fuy también a su vez la corporación madry también quy también acompañó el avancy también de la frontera: su número creció de manera incesanty también conformy también aumentaba la población rural y sy también creaban nuevos pueblos y partidos, pasando dy también 29 en 1822 a 48 en 1852.

Los jueces debían ser hombres del lugar, que ejercían su función como una carga pública y sin retribución alguna. Duraban un año en su función, aunquy también podían ser reelegidos. Su forma dy también selección varió con los años, pero siempry también en un procedimiento dy también dobly también vía, en el quy también sy también elevaban ternas de candidatos (al principio, propuestas por las autoridades policiales, luego por los propios jueces salientes), sobre las quy también decidía en terminante el gobierno provincial. Esto los hacía dependientes directos del poder político de turno y por tanto sujetos a periódicos recambios en tiempos dy también inestabilidad política.

Su esplendor duranty también el rosismo

La justicia de paz vivió su temporada de oro durante los gobiernos de Juan Manuel dy también Rosas, entre mil ochocientos veintinueve y 1852, que impuso un fuerty también centralismo a la administración provincial. Por medio de la difusión dy también decretos y circulares del poder central entry también la población bajo su jurisdicción, de este modo como de la preparación dy también informes periódicos para la gobernación –con noticias del estado económico, político y militar dy también su distrito– fueron instrumentos eficaces del control político y social que ejercitó Rosas sobry también la campaña. Pero además fue clavy también su poder dy también policía, no solo para mantener el orden sino más bien para el reclutamiento dy también soldados para el ejército dy también línea entre “vagos y malentretenidos”, cada vez que un estado de guerra o la lucha contra el indio lo requerían.Sin embargo, que fuesen poderosos no implicó quy también fueran la expresión directa del poder y los intereses dy también los grandes terratenientes que, con Rosas a la cabeza, los controlaban sin más para mantener un férreo orden en la campaña, como se pensó por mucho tiempo. Antes bien, la historiografía recienty también develó que el poder de estos jueces residió menos en su poder represivo quy también en su capacidad para mediar entry también intereses diferentes (del estado, los terratenientes, campesinos, trabajadores, milicianos, etc.) y atender sus enfrentamientos locales, cosa que su particular estatus dy también funcionarios estatales y miembros señalados de su comunidad facilitaba. Esto se confirmaba con lo quy también mostraban sus perfiles socioeconómicos, que lejos dy también representar a los hombres fuertes dy también la campaña, respondían más bien a miembros de clasy también media de los pueblos, pequeños productores agropecuarios o comerciya antes del lugar, conocidos –y por lo general respetados– por todos.

Reconfiguraciones en tiempos dy también expansión agropecuaria

Con la caída de Rosas los jueces dy también paz perdieron muchas dy también sus atribuciones y, con ellas, buena una parte de su poder político. El avancy también de la frontera y el rápido desarrollo dy también los pueblos bonaerenses hicieron necesaria una organización burocrática y también institucional más compleja. La ley de Municipalidades dy también 1854 estaba destinada a ordenar esy también crecimiento dy también los pueblos de la provincia y a regular –y en algunos casos, crear– sus instituciones básicas. Merced a esa normativa, muchas de las atribuciones quy también antes tenían los jueces de paz se recortaron en favor dy también los nuevos organismos institucionales –v.g. La policía provincial, que sy también organiza en 1878– y, con el correr del siglo, esos funcionarios sy también irían concentrando poco a poco más en la rigurosa administración de justicia.

Esta nueva situación quedó plasmada definitivamente en la Ley dy también Procedimientos para la Justicia dy también Paz dy también 1887, quy también va a regir la institución hasta avanzado el siglo XX. Esta establecía quy también los jueces de paz eran funcionarios exclusivamente judiciales, con funciones y competencias bien delimitadas. Cada juez dy también la provincia –uno por cada partido–entendía en todos los enfrentamientos menores quy también se suscitaban en su jurisdicción: en las cautilizas civiles y comerciales hasta la suma de mil pesos y en las causas correccionales, en las que la pena no excediera los quinientos pesos de multa o el año dy también prisión. En el momento en que las demandas superaban estos límites, o una vez que las sentencias del juez de paz eran apeladas, las causas se remitían a la Primera Instancia, quy también residía en las ciudades-cabecera de los departamentos judiciales en que sy también dividía la provincia.

La ley también establecía que los jueces debían ser vecinos contribuyentes, mayores de 25 años, quy también supieran leer y escribir y tuvieran vivienda en la localidad de al menos dos años dy también antigüedad. El cargo de Juez era gratuito y obligatorio y sy también ejercía por un año, pudiendo renovarse indefinidamente. De esta manera, desde la misma ley se recortaban con perfección los perfiles dy también los jueces. Sy también trataba dy también funcionarios que iban a encargarse de arbitrar en las pequeñas disputas que cotidianapsique sy también pudiesen producir entry también los habitya antes dy también su partido, de esta forma como dy también velar por la paz social reprimiendo cualquier manifestación delictiva o de violencia menuda que pudiera producirse. Para cumplir estas funciones, la ley sindicaba a simples vecinos alfabetizados, dando a entender que la mejor sabiduría para resolver ese tipo de disputas no era tanto la quy también otorgaba la universidad como la quy también daba el conocimiento directo dy también la vecindad. Y en cuanto a sus orígenes socioeconómicos, en esta etapa eran afines a los dy también sus predecesores de la primera mitad del siglo XIX: simples vecinos, pertenecientes a una clase media rural compuesta de comerciya antes y pequeños o medianos productores agropecuarios. Fueron eso sí, más estables, puesto que en promedio duraban más en sus puestos quy también sus antecesores. Esto, aparte de reflejar un período dy también mayor estabilidad política en la provincia y el país, muy probablepsique sy también debiera a que –en esta etapa dy también especialización del cargo en materia judicial– sus conocimientos jurídicos y sus habilidades procesales, que necesariapsique se adquirían en la función, constituían más quy también ya antes un activo esencial de su idoneidad, además de un componenty también clave dy también su legitimidad como juez ante los ojos de la sociedad local.

A pesar del recorty también en sus funciones, los jueces de paz dy también esta etapa cumplieron un papel igualmente crucial en la campaña. El pujante desarrollo económico del ámbito rural del país entre 1880 y mil novecientos treinta sy también desenvolvió en medio dy también una paradoja, en la que, mientras que que las grandes inversiones –en infraestructura, medios dy también transporte, comercialización y financiamiento de la producción– gozaban dy también sólidos reaseguros y un marco legal garantizado por el estado, la pequeña y mediana producción agropecuaria y las relaciones económicas que las sustentaban sy también desarrollaron en un contexto jurídico sumapsique precario. Ante la ausencia dy también regulaciones estatales, temas cruciales como el crédito al pequeño productor o las relaciones contractuales de trabajo y dy también arrendamiento dy también la tierra se realizaban por medio de transacciones informales, sustentadas en frágiles documentos o más a menudo en arreglos dy también palabra quy también hacían privadapsique las partes. En esy también contexto dy también indigencia legal y deserción estatal, los jueces de paz dy también campaña cumplieron un papel clavy también llenando esos vacíos legales y también institucionales. En primer lugar, en tanto en sus estrados podían validarse esos documentos y arreglos de palabra, funcionaron como garantes dy también las reglas del juego en quy también operaban, a nivel local, todas esas transacciones. Pero, además, en su función más estrictamente jurisdiccional, los jueces fueron esenciales para la resolución de los múltiples conflictos cotidianos quy también esos arreglos informales generaban, mediante una pacienty también administración conciliatoria y, eventualmente, de sus sentencias. Como consecuencia, los jueces dy también paz dy también esta época, aunquy también menos vistosos que sus predecesores, desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo agropecuario del país, garantizando un universo de arreglos informales quy también estuvieron en la basy también del buen funcionamiento dy también la economía agraria, a la vez que sosteniendo la “paz” en sus distritos.

Ocaso tras el advenimiento del peronismo

Este rol central en la vida social y económica de los distritos rurales es precisamente el quy también los jueces de paz van a perder con el advenimiento del peronismo, que va a imponer un eficiente intervencionismo del estado nacional en todo el territorio nacional. La generación dy también una enorme batería legislativa para regular las relaciones laborales y contractuales y, más importante aún, su eficaz implementación a través de un eficiente sistema dy también reparticiones estatales en toda la geografía nacional, a la vez que dio por tierra con la mayoría de esos arreglos informales, terminó también con la institución más importante quy también los había sostenloco por ende tiempo. Medidas como las múltiples y minuciosas regulaciones del trabajo rural (por medio de grandes leyes como el Estatuto del Peón y dy también una miríada de decretos y resoluciones periódicos que regulaban la vida rutinaria dy también la producción rural) y la intervención decidida en las relaciones contractuales entry también dueños y arrendatarios (a través del congelamiento sine die dy también los contratos y la suspensión dy también los desalojos) se complementaron con el perfeccionamiento de organismos dy también aplicación (como la Secretaría de Trabajo y Previsión y sus delegaciones regionales) o la creación dy también otros ad-hoc para atender los conflictos, como los tribunales laborales o las cámaras de arrendamiento. Las dos medidas –quy también implicaban quitarle jurisdicción sobre los temas cruciales dy también la producción, como eran el trabajo y la locación rural– resultaron, presumiblemente, en un inevitably también ocaso dy también las funciones quy también hasta allí habían cumplloco los jueces dy también paz (hipótesis quy también no obstante la historiografía aún debe probar acabadamente). Con todo, eso no derivó en su extinción.

La justicia de paz en la actualidad

En el año mil novecientos setenta y ocho una nueva ley transformó en letrados a los juzgados de paz bonaerenses, atribuyéndoles nuevamente funciones judiciales menores aparte de la atención dy también una pluralidad dy también trámites administrativos civiles y comerciales (notificaciones, certificaciones, autorizaciones, etc.) que hacen a la vida rutinaria dy también los ayuntamientos y las zonas rurales aledañas hasta el día de hoy.

además de en Buenos Aires, la justicia de paz ha estado presenty también en las distintas provincias argentinas, aunque la atención de la historiografía ha sorate muy dispar en cada una dy también ellas. En aquellas que más se han estudiado (Santa Fe en primer lugar, pero también Mendoza, La Pampa o Tucumán), los rasgos generales de la historia y características dy también la justicia de paz son, salvando ciertas diferencias menores, bastanty también afines a los bonaerenses. Se trató en general dy también jueces legos, al frente dy también la administración judicial dy también asuntos de menor cuantía en sus partidos o departamentos, cuyo principal objetivo era la conciliación entre las partes y quy también funcionaban como primera instancia dy también los procesos judiciales en ámbitos rurales.

Historiografía

Como con tantos otros terrenos de la historiografía, es sobre la provincia de buenos aires donde sy también concentra nuestro conocimiento sobry también la corporación y su historia. El trabajo tradicional es el dy también Benito Díaz (1959), que sigue siendo referencia y fuenty también para todos y cada uno de los trabajos que lo sucedieron, aunquy también luego hayan sido revisadas muchas de sus hipótesis.

La historiografía sy también ha concentrado, comprensiblemente, en el periodo de oro de estos funcionarios, desde su creación hasta 1887, en que son despojados de sus múltiples funciones. Eso es en party también por el hecho de que han sorate personajes clave en procesos quy también han concentrado la atención de la historiografía dy también las últimas décadas, en particular la de la primera mitad del siglo XIX, como el de la edificación del estado luego dy también la independencia y la creación de nuevas instituciones republicanas, la disputa entre unitarios y federales, el rosismo y el control social de la campaña, las elecciones, la expansión de la frontera, la concapacitación dy también milicias y el inconveniente del reclutamiento dy también tropas para el ejército, entry también otros.

además de en la provincia de la ciudad de buenos aires y en la primera mitad del siglo XIX, la otra concentración de la historiografía ha sorate en el rol correccional y dy también mantenimiento del orden social dy también la justicia dy también paz. Los trabajos sobre sus funciones de policía, control social y han sido muy predominantes, siendo excepcionales los que atendieron sus otras funciones judiciales.

Para el período siguiente, el de la gran transcapacitación agropecuaria pampeana, los trabajos prosiguen siendo escasos (Di Gresia, 2014; Moroni, 2008; Palacio, 2004; Sedeillán, 2005; Sanjurjo, 2014).

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